Canciones viejas y ajenas; canciones nuevas
Michael Gerli ha observado cómo la poesía de cancioneros ha sido explotada cual negro telón de fondo contra el que se contrasta el esplendor renacentista. También ha señalado que la denominada poesía cancioneril continuó siendo el sustrato principal de la poesía española casi hasta finales del siglo XVII: como botón de muestra, recuerda que Pedro de Cartagena (1456-1486), durante el Siglo de Oro, fue considerado una de las voces líricas más innovadoras de su tiempo (pp. 171-73). Es preciso acercarse a la poesía cancioneril del XVI desde ese punto de vista, más acorde con la evolución que demuestran los textos líricos y el interés que exhiben los poetas de la época que los compusieron. Este enfoque debe considerar que la poesía renacentista castellana es consecuencia del crecimiento orgánico que se efectúa con la simbiosis de enunciados, temas y formas, durante una evolución ininterrumpida de la poesía que llamamos "medieval", aunada con la "renacentista" importada ésta de Italia a finales del XV. El colosal resultado florece en España a principios del XVI, cruza el Atlántico, y forma los siglos de oro de nuestra literatura. Necesitamos conocer mejor los textos, labor que exige la compulsa atenta de todas las fuentes tanto manuscritas como impresas de que disponemos, y valorarlos sin "descomponer estos conjuntos [letra y glosa], a veces tan sabiamente preparadas", "tal y como las conocieron los copistas o editores de los cancioneros que nos las han conservado";(1) necesitamos, además, el cuidadoso estudio de la difusión de los poemas dentro de las circunstancias de la época en que se compusieron.(2) En tiempos del fashionable non-sense, parece oportuno recordar ciertos presupuestos que se caen por su propio peso.
Los compiladores y poetas del XVI llamaron "vieja" a la poesía que pasó de los siglos XIV y XV a la mayoría de sus cancioneros y cartapacios.(3) Es bastante raro el manuscrito del XVI que se circunscriba sólo al verso italianizante y omita de sus folios formas o temas de la poesía tradicional castellana.(4) Lo común es encontrar que en esos manuscritos hay reservados unos folios, o muchos, para trasladar a ellos las "canciones viejas" que circulaban por España, y también por tierras novohispanas, en cartapacios, pliegos y billetes. A esos folios también fueron a parar directamente letras, canciones o romances tomados de la abundante tradición oral. Frecuente también es hallar en ellos unas secciones en las que con elegancia y claridad renacentista se subraya el carácter "viejo" y "nuevo" de unos poemas, con los cuales los poetas engastaban los gustos heredados del pasado y las modas al día en los centros estudiantiles y cortesanos de Alcalá, Madrid, Salamanca, Sevilla o Toledo.(5) Los poetas castellanos del XVI no rompen con el pasado, antes, recogen los "viejos" poemas del XV para contrahacerlos, imitarlos, glosarlos y revestirlos así de nuevo ropaje.(6) Se sirven de ellos como pretexto para "reinventar" la poesía que, por necesidad, irá cargada de las resonancias y gustos propios del contexto social y artístico de los reinados de Carlos V y Felipe II. En definitiva, el corpus lírico áureo lo irán tejiendo, en sus contextos, "los poetas que utilizaban aquellos estribillos" heredados de la poesía tradicional.(7)
La poesía del siglo XV castellana, liberada de tan rígida vestimenta como había heredado, floreció en folios y folios de un alto número de manuscritos e impresos áureos: sobre ella se basaron las nuevas formas prescritas por la moda renacentista y con ella se funde la tradición culta italiana. Ciertamente que no toda la poesía del XV pasó al siglo siguiente, ni los cancioneros del XV, uno por uno, recogieron toda la poesía de su siglo. Por ejemplo, géneros de tanta raigambre como los romances o los villancicos populares se quedaron fuera del arcaizante Cancionero de Baena y de otras compilaciones; pero no por eso aquéllos se perdieron y no llegaron al conocimiento de los lectores del siglo XVI: más allá del papel y de la pluma quedaban la voz y la memoria, como bien claro han dejado Pidal, Armistead, Catalán, Costa, Frenk o Pedrosa, además de otras docenas de romancistas y folcloristas. La transmisión textual prueba que se mantuvo la continuidad, como si se tratara de tejer un mismo tapiz aunque con hilos de diferentes colores. Esta evolución que observamos en el desarrollo poético quedó confirmada en el artículo "Del XV al XVII: doscientos poemas", aparecido en el libro-homenaje a Brian Dutton (1996). En aquella ocasión reuníamos doscientos poemas del XV que andaban tan frescos y lozanos en tiempos de Felipe II como lo estaban en la época de sus bisabuelos los Reyes Católicos. Y a esos testimonios podríamos seguir añadiendo bastantes más. En el XVI se trasladaron misceláneas poéticas del siglo anterior y, a la vez, composiciones de un sólo autor con el mismo interés que se copiaban poemas de actualidad.(8) Unos poemas viejos fueron más del agrado del nuevo público que otros, y mientras unas composiciones pasaron a la historia, otras dieron pie a que los músicos las metieran en solfa y a que los poetas las glosaran, algunas hasta el aburrimiento. Por su parte, la antigua lírica prolongaba su vida en los cantares, mientras se introducía en ambientes cultos con un "vestido decente y a la moda, dejándole sólo la cabeza al descubierto".(9)
El Cancionero de Baena nunca quiso ser un amplio muestrario de toda la poesía que circulaba por Castilla a fines del siglo XIV y durante el primer tercio del siglo XV.(10) Es, por el contrario, una selecta colección de poemas hecha por el cuidadoso baenense Juan Alfonso, poeta culto y ávido lector, en la que agrupó sus propios poemas y otros compuestos por determinados poetas, casi todos ellos "marginados", que recuperaron la voz que las circunstancias sociales, políticas y religiosas del momento les denegaban (Hutcheson y Márquez Villanueva). Con su cancionero, Juan Alfonso se propuso, además de otros objetivos, entretener tanto al rey y a sus hombres como a la reina, sus damas y sus doncellas, cuyos gustos cortesanos conocería y tendría muy en cuenta mientras juntaba y seleccionaba el contenido de su obra.(11) En él incluyó poesía lírica en gallego y en castellano, y en él agruparon cantigas y canciones con dezires y preguntas y respuestas: conviven en la colección la poesía para ser cantada y la poesía para ser contada. La cuaderna vía había muerto en Aljubarrota, y nuevas formas empezaron a crecer en el jardín de la "gaya ciencia". La novedad métrica, buscada con parecido entusiasmo y elaborada con la complicación con que se pulía la piedra de las cresta góticas, vino acompañada por la inclusión de todos los temas que conformaban la vida, y así la poesía de ese momento trató, con tono serio a veces o con gracia burlesca otras, temas amorosos, eróticos, religiosos, mitológicos, satíricos, políticos, filosóficos, morales, humorísticos o de pasatiempos: todo un despliegue de posibilidades insospechado unos años antes. Parte de la gran riqueza que Baena reunió en su Cancionero, y además la atesorada en otras colecciones del XV, cayó en manos de los poetas del XVI que la pasaron a sus abultados cartapacios. Es fácil encontrar en el XVI cuadernillos completos de poesía del XV junto a otros en los que se plantaron poemas en endecasílabos italianos recién salidos de la péñola. No sólo se aprovecharon de las letras, villancicos, coplas y canciones para usarlos como pretexto para escribir otras composiciones, sino que continuaron aficionados a los mismos géneros. Con frecuencia vemos que muchos folios de esos cartapacios están dedicados a peticiones, a adivinanzas o a preguntas y respuestas, modalidades que había incluido Baena en su obra.(12)
Encontramos en el Cancionero de Baena una colección de poemas seleccionados con un propósito específico. Ahora bien, como selección implica por necesidad exclusión, Baena excluye de su libro, de los 646 poemas que han contado Dutton y González Cuenca, otros tipos de poesía que también convivían en Castilla.(13) Aunque bien es cierto que hay una intención festiva, lúdica, en muchos de los poemas, como en ciertas preguntas y respuestas, adivinanzas, recuestas, poemas de escarnio e, incluso, en el puñadito de poemas eróticos que se copió en sus folios, hay también otras composiciones doctrinales muy del agrado de la época. Y entre todas ellas están las heredas, las que juegan al escondite entre tantos poemones serios, y, así, en convivencia normal, sin estridencias, corren por los folios canciones, refranes y letras y que después pasarán a formar parte del acervo de la poesía cancioneril del Siglo de Oro.
El año 1496 se publicó en Salamanca el Cancionero de Juan del Encina. "Belleza y armonía formal, tipográfica, poco corriente" la de este cancionero, según ha escrito de él Vicente Beltrán. Como otros cancioneros del XV, posee una "organización jerárquica por géneros", a la que se une el cuidado añadido de los encabezamientos con explicaciones teóricas y apuntes históricos, para dar a su contenido un carácter didáctico ("Tipología", 1999).
De las 169 composiciones que cuenta Dutton en esta colección salmantina, 31 pasaron al Cancionero musical de Palacio, recopilado hacia 1500 con adiciones que lo prolongan hasta el año 1520. Once piezas, unas con más fortuna que otras, fueron a parar a otras misceláneas del Siglo de Oro. De estas once, tres -"Pelayo ten buen esfuerzo", "Para verme con ventura" y "No consuela mal de muchos"- pasaron al Cancionero de la Catedral de Segovia (1500) y al manuscrito británico Add. 101431 (1500), y allí parece que acabó su caminar por la difusión manuscrita, aunque a buen seguro que seguirían propagándose en coros reales y capillas catedralicias. Otras dos composiciones, "Tan buen ganadico" y "Todos los bienes del mundo", se copiaron en un cancionerillo florentino de hacia 1510, el cual contiene cuatro canciones de Encina y otra de Escobar. La composición "Romerico, tú que vienes" se difundió y cantó a principios de siglo y llegó hasta el vecino Portugal, donde halló cobijo en el musical de Elvás (1520). La composición "Circundederunt", después de copiarse en el Cancionero musical de Palacio, como las anteriores, pasó al MN 4114, copia del XVIII, que es copia de otro manuscrito del XVI, hoy desaparecido, y éste, a su vez, toma de modelo un cancionero del XV ("Del cancionero manuscrito de Pero Guillén de Segovia, de la librería de Cámara del Rey").
Una vez vista la fortuna de este ramillete, sigamos las huellas de las tres composiciones de la colección de Encina que tuvieron mayor difusión. El villancico "No tienen vado mis males" que, después de que se copiara en el Musical de Palacio, halló acogida en la primera edición del Cancionero general de Hernando del Castillo (1511), folio 146v, entró en el musical portugués de Elvás (cuando también pasó a éste el villancico "Romerico, tú que vienes").(14) Del General lo tomó el Cancionero llamado guirlanda esmaltada de Fernández de Constantina (1520) y lo volvemos a encontrar, unos veinte años más tarde, en el Espejo de enamorados, p. 128. Todavía en 1556 se copió en el Cancionero de Upsala, núm. 4, como se esperaría de una colección musical. En total, sesenta años durante los cuales este poema no había cesado de agradar a un público que poco tenía que ver con el de los años en que la canción iniciara su andadura. Las otras dos piezas, tan apreciadas durante el Siglo de Oro, son "Pues que jamás olvidaros" y "Pésame de vos, el conde". La primera salió de las prensas venecianas en 1518, y de nuevo en 1520, y medio siglo después (ca. 1570) el Poesías varias, MP 617, 163r, la incluyó en uno de sus apartados, mezclada con otras composiciones de Juan Álvarez Gato, Rodríguez del Padrón y Garci Sánchez de Badajoz. La letra fue acrecentando su aceptación en el siglo XVI, y después de su paso por el Cancionero de la Catedral de Segovia(15) y del Cancionero musical de Palacio, salió de la imprenta, el año 1561, en el Cancionero llamado Sarao de amor, 38, con la glosa "Será tu vista cobrar". Hacia 1581-82 se había extendido por Castilla, y Francisco Morán de la Estrella la copió en su Cartapacio, 104v, pero en su pasar por folios, coros y academias esta letra había adquirido una glosa distinta:
De miraros á naçido
tener por gloria el penar,
y de no os ver an cresçido
las ansias del desear.
Y en faltando el contemplaros
más me aflige mi pasión,
si me falta el galardón,
¡o, qué mal hiçe en amaros!
Si tengo triste la vida,
por vos alegre me siento,
y si de más soy servida
ese será mi contento.
Si me queréis como os quiero,
proseguiré mi yntençión,
si me falta el galardón,
¡o, qué mal hiçe en amaros!(16)
El proceso de creación y copia había terminado y comenzaba así una nueva fase de recreación, con la cual se iniciaba la adaptación de la vieja letra a los gustos de poetas, músicos y lectores de finales de siglo. La segunda canción, "Pésame de vos, el conde", se imprimió en el Cancionero general de 1511, 131, y años después fue intercalada en la versión impresa del Romance del Conde Claros "Media noche era por filo".(17) El Poesías varias, MP 617, 217, copia la canción de Antonio de Soria "Más mancilla os he, señor", dirigida al conde de Haro, la cual concluye con el verso "Pésame de vos, el conde". Entre 1570-80, se trasladó al cancionero TC-LM 506, cuando en éste se volcó parte del contenido del Poesías varias de Palacio.(18)
Otra canción de Encina en la que nos interesa detenernos es "Amor con Fortuna":
me muestra enemiga,
no se qué me diga,
El Cancionero de poesías varias ms. II-617 de la Biblioteca de Palacio
Uno de los testimonios más ricos para comprobar el desarrollo de la transmisión poética del XV al XVI y su evolución en este siglo se encuentra en el Cancionero de poesías varias, ms. II-617 de la Biblioteca de Palacio [MP 617], compilado hacia 1570, tal vez por el repentista Juan Sánchez Burguillos (1512-1580).(20) Existe en el manuscrito un orden cronológico: hasta el folio 149v se copiaron poesías del siglo XV y a partir del 224 otras que pertenecen al siglo XVI, con poquísimas excepciones; en medio alternan las de uno y otro siglo con gran libertad. El orden cronológico es muy flexible, pues el compilador operaba también guiado por el criterio de reunir los poemas por materias. Por ejemplo, seis poemas de Villasandino se copiaron al final de la segunda parte de la miscelánea. La agrupación por materias era habitual, criterio que ya provenía del Cancionero de Baena y que Hernando del Castillo aplicó a su colección, como él mismo dejó explicado con detalle en el prólogo.(21) Si sólo se hubieran conservado los 149 folios del manuscrito habría que considerarlo copia tardía de un cancionero del XV. A él fueron a parar poesías que andaban dispersas por 37 fuentes(22) del XV y en él están representados unos 40 poetas de ese siglo, a los que hay que añadir media docena más que nacieron en el siglo anterior:(23) casi todos van cortados por el mismo rasero, sin distinción de su antigüedad o de su reputación. Los poemas que reúne el MP 617 son composiciones de renombrados autores del XVI, como Acuña, Alcázar, Boscán, Castillejo, Cetina, Garcilaso, Figueroa, Diego Hurtado de Mendoza, Montemayor, Sánchez Burguillos, Ramírez Pagán y Silvestre: corro de poetas muy recientes, incluso vivos en el tiempo de la recopilación, asidos de la mano de autores viejos.
Cuando el recopilador del MP 617 se dispuso a formar la colección, la inició con el poeta más viejo de los representados en el Cancionero de Baena: Alfonso Álvarez de Villasandino, del cual tomó siete poemas: dos cantigas y cinco dezires, composiciones fechadas entre 1391 y 1410, indicio claro del interés que suscitaba la vieja poesía hacia 1570; más de siglo y medio había pasado desde que el famoso Villasandino los compusiera. Las dos cantigas a que nos referimos son "Hasta aquí pasó Fortuna" (CB, nº 32) y "Loado sejas, Amor" (CB, nº 33) que corresponden a los números 329 y 330 del MP 617.
1) "Hasta aquí passó Fortuna" (1410). De esta cantiga hecha a ruego del conde Pero Niño(24) sólo se conserva esta versión, y la que guarda el CB, con variantes, y una última estrofa que en MP 617 ha adquirido ya otro sentido.
2) "Loado sejas, Amor" (1410). Esta cantiga, como avisan Dutton y González Cuenca, gozó de gran popularidad en el XV, a juzgar por las menciones que de ella se hace.(25) Se nota en MP 617 la dificultad del copista moderno para dar sentido a términos gallegos, sin duda ajenos a él. A la versión del Cancionero de Palacio [SA 2653, ca. 1440], otro manuscrito que transmite esta composición, le falta la tercera estrofa que aparece en la obra de Baena y también en la copia del XVI.
Los decires de Villansandio que pasaron del Cancionero de Baena son los números 57, 75, 152, 163 y 164 del parisino, que corresponden a los números 327, 328, 331, 332 y 333 de MP 617:
1) "Noble vista angelical" (1391-1393). Este decir, dedicado al rey niño Enrique III entre 1391 y 1393, es un poema largo de 16 estrofas, cuya copia está más deturpada en el Cancionero de Baena que en MP 617. Sólo conocemos estos dos testimonios.
2) "El girifalte mudado" (1403). Decir de tema político, está dedicado al condestable Ruy Lopez Dávalos el año 1403. Sólo se halla en MP 617 y hay poca diferencia entre las versiones.
3) "Muy noble señor honrado" (1393). Decir de tema político, fue compuesto el año 1393 para don Pedro Tenorio, arzobispo de Toledo. Las variantes textuales son de importancia entre ambas versiones. Sólo ha quedado en estas dos copias.
4) "Mi señor arcediano" (de fecha imprecisa). Otro decir del género de "petición", lo compuso Villasandino para solicitar ayuda en un pleito contra don Gutierre de Toledo. Sólo pasó a MP 617 y no hay variantes de interés.
5) "Quien me paga lo que afano" (de fecha imprecisa). Es un decir en respuesta a don Gutierre Alonso. Sólo nos quedan estas dos versiones, sin variantes de importancia.
La nula o escasa difusión de estas composiciones en otros manuscritos o impresos anteriores dificultaría su entrada en un códice del año 1570, y nos resultaría difícil de explicar si no supiéramos que Villasandino fue un poeta cuya fama se mantuvo durante todo el siglo XV y buena parte del siguiente.(26) Cómo pudieron haber caído estos poemas del Cancionero de Baena en manos del autor del códice del XVI nos lo ha indicado Vicente Beltrán, quien opina que "el compilador del MP 617 había usado seguramente, entre otros, un arquetipo gemelo del que copiaron los cancioneros de Herberay y Módena".
Si, como hemos señalado, en el XVI se copiaron poemas completos de Alfonso Álvarez, también circularon versos que "presentan algún tipo de analogía" con otros textos posteriores.(27) Bajo el apartado "Correspondencias", Margit Frenk ha documentado profusamente la vida de estos tres ejemplos en el Siglo de Oro: "si non ver e desejar", verso 26 de la composición "¡Ay, meus ollos, que quisistes"; el segundo verso "duélete de mí" del poema "Viso enamoroso"; y "¿A quién me querellaré.(28)
A las composiciones de Villasandino hay que añadir también otra suya relacionada con el Infierno de Amor del poeta Juan Rodríguez del Padrón (1395?-1450?): allí se encuentra una alusión a la letra "Vive leda si podrás / y no penes atendiendo", otro de los poemas tan apreciados en el siglo XVI. "Vive leda si podrás" es una cantiga que debemos relacionar con otra de Villasandino que comienza de forma parecida "Vivo ledo con razón" (comp. núm. 51) que también se halla en el Cancionero de Baena, por lo que si la letra de Rodríguez del Padrón no forma parte del cancionero original,(29) es claro que existe una vinculación directa con el núcleo inicial de la compilación de Baena, esto es, con los poemas de Villasandino datados como del siglo XIV.
En el MP 617 entraron también poemas dispersos por otros códices de finales del XV. Comparte poemas con el perdido Cancionero de Pero Guillén de Segovia, el cual reúne la más extensa muestra de obras de Antón de Montoro (muerto en 1477), y además transmite piezas de Juan Álvarez Gato, de Gómez Manrique y del propio Pero Guillén.(30) Del medio centenar de poemas que comparten, sólo uno, "Serenísimo señor", llamó la atención de Hernando del Castillo quien lo incluyó en su Cancionero general. Los poemas del Cancionero de Pero Guillén que pasaron al MP 617 son:
Alcalde muy virtuoso
Alta reina de Castilla
Aquí yace sepultado
Bachiller, andáis muy flojo
Como cuando cortan árbol
Como cuando las lozanas
Como hacen los novicios
Como ladrón que desea
Cuya vista me repara
De más virtud que grandía
De palabra verdadera
Discreto y muy pulido
Duque de virtud minero
El amo noble sufriente
En este mundo disforme
Es el triste de Montoro
Es verdad que si lo uno
Fernán Gómez y fray Lope
Gran reprehensor de avaros
Honestísimo galán
Juan, señor y gran amigo
Loaros en escritura
Mucho quisiera loar
Muy gentilhombre novel
Muy más bordado de fe
No jugáis, buen caballero
No lo consiente firmeza
No sería mucho discreto
Noble duque de Medina
Nuestro Dios que nunca niega
Oh cama de nuevos de ver gerifaltes
Oh cuán tengo aquel caballo
Pan del mejor caballero
Persona digna de amar
Prudente sabio ropero
Pues este negro morir
Qué hecho tan excusado
Qué obra tan de excusar
Remediad, buen caballero
Rey de muy gran señoría
Recuerde el alma dormida
Sabed, pues sois del rey vasallos
Serenísimo señor
Tantas de penas me dais
Tanto la vida me enoja
Vos de lealtad minero
Vos en quien todo bien cabe
Vos prima de los Herreras
Vuestros mandos y ruegos
Yo pensé, señor Jubera
Yo vine con mucho gozo
Al dolor de mi cuidado Andad, pasiones, andad Ay, que no sé remediarme Dama, mi gran querer De vos y de mí quejoso Durandarte, Durandarte Esta noches atán largas Harto de tanta porfía Justa fue mi perdición Mortales son los dolores Muy triste será mi vida Niña, erguídame los ojos No debo culpar a vos No queriendo sois querida Nunca fue pena mayor Oiga tu merced y crea Pues con sobra de tristura Pues servicio os desplace Quien vivir libre desea Siempre crece mi serviros
Otro antecedente del MP 617 es el Cancionero general, antología poética recopilada por Hernando del Castillo y publicada por primera vez en 1511.(31) Más de la mitad de la piezas que comparte el MP 617 con el Cancionero musical de Palacio se hallan también en el impreso:
Al dolor de mi cuidado CMP
Andad, pasiones, andad CMP
Antes el rodante cielo
Aquel Séneca expiró
Aquí yace en poca tierra (1514)
Ay, que no sé remediarme
Bien publican vuestras coplas
Como quien sube trepando
Con dos extremos guerreo
Conoce desconocida
Cuando acierta el desear
Cuando más por más perdido (1514)
Cuando Roma conquistaba
Cuidado nuevo venido
De los más el más perfecto
De vida triste siniestra
De vos y de mí quejoso (CMP)
Do sufren servicios pena
Dolor del tiempo perdido
Dónde estás que no te veo
Durandarte, Durandarte (CMP)
El grave dolor extraño
En mi grave sufrimiento
Esperanza entristecida
Harto de tanta porfía (1514) (CMP)
Justa fue mi perdición (CMP)
La que tengo no es prisión
Loado seas, Amor (citado)
Mi vida se desespera
Ninguno sufra dolor (1514)
No hallo a mis males culpa
No os alabo porque sobra
No queriendo sois querida (CMP)
Noble duque de Medina
Nunca fue pena mayor (CMP)
Oh, qué aparato de guerra
Oiga tu merced y crea (CMP)
Porque sepáis, amadores (1514)
Pues con sobra de tristura (CMP)
Pues servicio os desplace (CMP)
Quien no estuviere en presencia
Serenísimo señor
Si los mis llantos
Si no benigna cruel (1514)
Siempre crece mi serviros (CMP)
Siempre os vi a vos, don Juan (1514)
Uno de los verdaderos
Vive leda si podrás
Vos en quien todo bien cabe
Vuestro saber cotejando
Casi todos los poetas del XVI, desde Juan Sánchez Burguillos a Lope de Vega, de santa Teresa a Góngora, acogieron las viejas poesías, las canciones ajenas, y las convirtieron en contemporáneas: "cada nuevo poema -ha escrito Frenk- constituía una 'recreación' a base de elementos bien conocidos". Por ejemplo, ignoramos quién fue el autor que con tanto esmero recopiló las viejas canciones que hallamos en el Cancionero de cosas de amor a diferentes propósitos, MN 3806, acabado el 7 de enero de 1575. El códice es eminentemente italianizante, pero, al igual que en los otros manuscritos poéticos que circulaban por España, Italia y Portugal entraron en él las canciones "Zagala, no me agradáis" (f. 14) que la define como "canción vieja", "Salgan las palabras mías" (f. 79) que son "cuatro versos antiguos", "Si no benigna cruel" y "La pluma en mano figura" (f. 80v), que son "dos coplas viejas", y "Amáis una linda dama" (f. 90) también caracterizada como "copla vieja".(32)
A modo de ejemplo, nos limitaremos a seguir la continuidad de dos poemas que nos permita ver su amplia difusión en la literatura áurea.
"Vive leda si podrás"
Barahona de Soto, en su composición dedicada al duque de Sessa "contra los malos poetas afectados y escuros en sus poesías", se mofaba de la excesiva atención que habían recibido dos letras del XVI:
Si no, echad ojo al viejo cancionero
y esotros que de nuevo ya navegan
cascados como sones de pandero,
do veréis que en la bella cuantos llegan
y en Vive leda y otros textos tales,
a diestro y a siniestro dan y pagan.
Biue leda si podrás
y no penes atendiendo,
y no pienses que xamás
te veré ni me verás,
según que peno muriendo.
Yo biendo ques por demás
dígola medio arriendo:
"Pues bes que no puedo más,
biue leda si podrás
y no penes atendiendo". (132v)
"La bella malmaridada"
Es de sobra conocido que la canción más traída y llevada por glosadores buenos y malos en el siglo XVI fue "La bella malmarida". Es una de las viejas canciones que forma el entramado de la nueva poesía del Siglo de Oro. Entró -como "Vive leda", "Las tristes lágrimas mías", y muchas otras letras del XV- en los folios que el recopilador del MP 617 apartara para las glosas hechas a las poesías heredadas de los viejos tiempos y que, en definitiva, son parte del cuerpo de los nuevos poemas del XVI. Esa canción, que por sus vestigios parece remontarse al siglo XIII y que cientos de años después, en 1596, Lope transformara en comedia, andaba por el siglo XV en Castilla y se copió en el llamado Cancionero de la British Library, ca. 1500:
La bella malmaridada
de las más lindas que vi,
acuérdate quánto amada,
señora, fueste de mí.
Llorar quiero a ty y a mí
pues nuestra dicha fue tal,
a mí porque te miré
y a ty por te ver ansí
y aquel tiempo en que me vi.
Versión coetánea, con tres estrofas, mucho más elaborada, es la que forma parte del Cancionero musical de Palacio (1498-1520) donde aparece, en esas tempranas fechas del XVI, acompañada de una glosa tallada en la más pura ortodoxia trovadoresca: alabanza a la dama bella y casada, servicio amoroso, y deseo de correspondencia:
Tú lloras por malcasada,
yo porque te conocí,
si has de tener amado
señora, tomes a mí.
La canción, con variantes, y sus glosas circulaban en el siglo XV junto a este otro cantar zejelesco inspirado también en el romance: "Soy garridilla e pierdo raçón / por mal maridada".(36) Es una composición puesta en voz femenina, en boca de la misma hermosa cuya belleza contrasta con la villanía del marido "que nunca un besillo me dio con virtud / en todos los días de mi juventud / que fui desposada".(37) Hacia 1555, el ya mencionado zamorano Pedro de Lemos copió en su antología, MP 1577, (i), 26v, entre unas viejas "cantiñas" portuguesas, el villancico: "Soy garridica / y viuo penada / por ser mal cassada". Y le dio nueva glosa, conforme al estilo que mandaba a mediados de siglo:
de mi naçimiento,
de muchos querida
amada de çiento;
todo este contento
no lo tengo en nada,
por ser malcasada.
Cabellos dorados
solía tener,
desque fui casada
dexélos perder;
no estoy para ver
ni balgo ya nada,
por ser malcasada.
Fuéronme a casar
por mi mala suerte,
la vida por muerte
me quisieron dar;
con mucho pesar
uivo yo cuitada,
por ser malcasada.
Esta canción, que estuvo "de moda en las décadas centrales del siglo", como ha confirmado Margit Frenk ("El'Masson 56'"), se halla en los mss. MP 1577, 26v (ca. 1555), MBP 56, 52v (ca. 1450-1470, 1580-90), MN 5593, 81 (mediados del XVI), MN 2621, 89v (finales del XVI), en el Cancionero llamado Sarao de amor compuesto por Juan Timoneda, 36v, y en la edición valenciana de 1562: Las obras de don Ioan Fernández de Heredia así temporales como espirituales, f. 85. Hay una evidente relación entre el acompañamiento glosístico a la letra del cartapacio de Pedro Lemos (MN 1577) y la del Cancionero musical Masson: nos inclinamos a pensar que la versión castellana de tres estrofas bien pudiera haberse inspirado en la coetánea portuguesa, que cuenta con una estrofa menos.(38) Sin embargo, y en marcado contraste, la difundida glosa de Fernández de Heredia es un largo "diálogo entre una dama y un galán", a modo de sainete: aspecto novedoso en la difusión de la mal casada. Otro testimonio de que la copla era conocidísima en el XV, lo hallamos en un poema anterior a 1477, y nos lo ofrece nada menos que el caballo de Antón de Montoro, cuando, para quejarse a su amo por el hambre de cebada que está pasando, pide prestados estos dos conocidísimos versos, uno de la poesía culta manriqueña y otro de la llamada tradición popular: "Aquel de pobres abrigo / de los más lindos que vi".(39)
Desde comienzos del XVI y de forma ininterrumpida durante todo el siglo, la historia de "la bella" se extendió a través de pliegos sueltos.(40) Hemos recogido más de una docena de testimonios: desde el Regestrum de Colón (que ofrece el testimonio del pliego comprado en Tarragona con un romance atribuido a Juan de Zamora) hasta otro pliego del 1593 con los romances nuevamente compuestos por Andrés López (García de Enterría, p. 81). Los pliegos difundieron la extensa glosa de Quesada "Cuando amor en mí ponía", basada en el romance de 24 versos. Es evidente, a juzgar por las fuentes que nos han quedado, que impresores y ciegos, metidos en el comercio de pliegos, ayudaron en gran manera a la difusión de la cancioncita. Entre los años de 1527 y 1547 circuló en manos de nuevos músicos, entre otros, Juan de Molina (1527), Velázquez de Ávila (1530-40), Narváez (1538) y Valderrábano (1547), quienes le dieron un acompañamiento culto para cantarla en círculos cortesanos, o -como resume Higinio Anglés- para interpretarla "en el ambiente musical racialmente hispánico que imperaba en la corte castellana de Carlos V y de su mujer Doña Isabel, secundados en este punto por las casas nobles del reino".(41) El mismo musicólogo recoge la noticia de la suntuosidad con que España deparó la llegada del joven rey Carlos V celebrando "fiestas, danzas y músicas populares que alternaban con la cortesana ejecutada por los músicos flamencos".(42)
La versión más antigua que tenemos, según Eugenio Asensio, es el romance de 20 versos que incluyó Juan de Molina en su Cancionero salmantino de 1527.(43) La versión más extensa que conocemos tiene 54 versos y la imprimió Lorenzo de Sepúlveda en Romances nuevamente sacados de historias antiguas de la crónica de España, en Amberes, el año 1551. De esta versión, los versos 1-18 y 29-30 coinciden con la otra versión de 20 versos publicada por Molina en 1527.(44)
Hacia mediados de siglo, concretamente en 1560 y en 1566, salió de la imprenta un pliego con la Glosa peregrina de Luis de Aranda, el cual, en el tercer cántico, Lucifer y sus privados, que subtituló De la encarnación de nuestro Señor Jesu Cristo, incorporó los cuatro primeros versos del romance, contrahaciéndolo:
cómo auie de concebir
una virgen y parir
sin ninguna corrupción,
y cómo muerte y pasión
su hijo auie de sufrir.
En esto estaua ocupada
quando el ángel llegó allí,
en qual dixo en su embaxada:
"Ave María sagrada,
de las más lindas que vi.
"Señora de gracia llena,
el señor Dios es contigo,
díjome lo que te digo:
que concebirás sin pena
y parirás nora buena
tu descanso y nuestro abrigo.
El señor de los señores
desde el cielo os dice assí:
O Virgen, flor de las flores,
si auéis de tomar amores,
vida, no dexéys a mí." La vieja letra adquirió así una dimensión más y empezó su andadura por los caminos de la secular, "quizá milenaria", tradición de los contrafacta, poesía a lo divino, tan apreciada en un ambiente de fervor religioso postridentino: "el intercambio entre lo popular y divino, lo secular y lo litúrgico, sería la constante" de este siglo.(46) La afición al traslado a lo divino fue tan extendida que Wardropper se refiere a los poetas como los "divinizadores del XVI".(47) Uno famoso, e ineludible cuando se trata este aspecto, fue Sebastián de Córdoba, quien sin ningún empacho se dedicó a trasladar "en sentencias más provechosas para el alma" las obras de Boscán y Garcilaso, "tan profanas y amorosas que son dañosas y nocivas mayormente para los mancebos y mujeres sin espiriencia". No sólo la poesía culta se tornó a lo divino, "la tendencia de 'volver a lo divino' los estribillos populares… se acentuó muchísimo en la segunda mitad del siglo XVI".(48) El licenciado Juan López de Úbeda se quejaba "del abuso que hay tan universal el día de hoy de el cantar cantares tan obscenos en guitarrillas", y aconsejaba recordar el fin para el que se crearon los instrumentos a la vez que invitaba a "cantar a lo divino, pues se te ofrecen cosas compuestas al mismo tono": su Vergel de 1582 es un espléndido muestrario de poemas contrahechos.(49) Dos años antes, fray Bartolomé Ponce había publicado su Primera parte de la Clara Diana en siete libros donde incluyó este contrahecho que publicamos en su totalidad:
La bella malmaridada
de las más lindas que vi,
si auéys de tomar amores,
vida, no oluidéys a mí.
Queriendo el hijo de Dios
casarse con la natura
buscó la dama más pura
y no halló otra qual vos,
limpia, humilde criatura:
porque hermosura tan alta
en alto fuese empleada,
soys dama con Dios casada
y ansí no os pondrán por falta
la bella malmaridada.
Nunca hallastes en el suelo
marido que os ygualasse,
y porque aquí no os faltase
fuistes le a buscar al cielo
un tal que os sobrepujasse.
Él es quanto a vos conuino,
vos soys qual conuino a sí,
es lo que digo de mí,
que os hizo el vervo diuino
de las más lindas que vi.
Hízoos tan hermosa Dios
que de vuestro amor vencido,
de los cielos á venido,
señora, a casar con vos
niñito recién nacido.
Ya que estáis bien empleada,
llena de gloria y fauores,
os ruegan los pecadores
seáys nuestra enamorada,
si auéys de tomar amores.
Tomad amores, señora,
de los tristes hijos de Eua
que os tienen por madre nueva
do el bien de Dios se athesora,
como lo muestra la prueua:
si estos amores tomáis
(hermosa entre quantas vi)
lo que os suplico aquí
es que, pues las vidas dais,
vida, no oluidéys a mí.
La bella malmaridada
de las más lindas que vi,
si auéys de tomar amores,
vida, no oluidéys a mí.
Santa planta consagrada,
Cruz do luz biua procede,
gloria que la gloria excede
de Dios, por ser más honrada,
ser esposa se os concede.
La sinagoga os tenía
en todo tan infamada,
que Dauid, desque lo oýa,
por vos, cantando, dezía:
"La bella malmaridada".
Mas ya después que en vos puso
Dios las prendas tan preciadas,
de sus carnes consagradas
perdióse del todo el vso
de las infamias pasadas.
Quedastes tan fauorida
(según siento yo entre mí)
que sólo el ser conocida
es merced alta y crecida
de las más lindas que vi.
Aquel que se enamoró
de vos Cruz tan gloriosa,
por dexaros victoriosa
enclauado os abraçó
como a muy amada esposa.
Sería, pues, necedad,
dándoos Dios tales fauores,
pedir con prolixidad
que nos digáys la verdad,
si auéis de tomar amores.
En vos el Rey de la vida
nuestra vida restauró,
en vos la muerte venció,
perdió vida dando vida,
siempre bibuiendo murió.
En vos, la vida dexando,
lleuó vida para sí,
pues en vos quedó tal mando,
yo os suplico, Cruz, llorando,
vida, no oluidéis a mí.
Otro contrahecho de "la bella" se documenta también en el MN 4154, 173, ms. de principios del siglo XVII, pero esta vez la glosa va dirigida al alma, a la que el poeta invita a recapacitar, a que se aparte del pecado y, en definitiva, a que goce del amor de Dios:
Ser de Dios, alma, querida,
¿ay valor que se le yguale?
Mira que pierdes perdida,
buelue a Dios, que mucho vale;
demanda vida a la Vida,
y si quieres por amor
sentir diuinos dulzores,
ama al Señor de señores,
busca perfecto amador
si has de tomar amores.
El son de "la bella" fue tan conocido que Francisco de Ocaña, en su Cancionero que recoge canciones para la Navidad y la Pascua, impreso en Alcalá de Henares el año 1603, despacha una de sus piezas con el epígrafe: "otra al tono de la bella malmaridada"; en este caso la letra de la canción no tiene nada que ver con la famosa copla.
Contrafacta: a lo erótico
Era de esperar. Si "la bella" se glosó a lo divino y a lo humano, también tenía que ofrecernos la poesía del Siglo de Oro alguna versión de la famosa letra que no fuera apropiada para su canto en las capillas reales o en los conventos. Podrá resultar paradógico, sin embargo, que en los archivos de la catedral de Jaén se hayan encontrado hace pocos años unos folios en los que se copió una glosa erótica a "la bella", cuya segunda estrofa reza:
Putas viejas de Porcuna
de esas munchas conocí,
pero sin duda ninguna
de entre todas soys vos una
de las más lindas que vi.(51)
Teatro
La copla, como tantas otras letras de moda, pasó de la calle al escenario. La llevó a las tablas Gil Vicente: "el teatro vicentino es pródigo en el uso de cancioncillas de tipo tradicional y, especialmente, de villancicos y romances; con ello, sienta las bases de una práctica escénica que se desarrollará en el teatro posterior y, en especial, en la Comedia Nueva de Lope de Vega".(52) Documentamos "la bella" en cuatro comedias del portugués de los años 1521, 1525, 1529 y 1532. En esos años, concretamente, en 1524, circulaba un pliego con el romance de Juan de Zamora, y también otro en el Cancionero del malagueño Juan de Molina que vio la luz en Salamanca en 1527, en el que, según Asensio, "probablemente para conquistar el pan cotidiano, gastó sus fuerzas trasladando y refundiendo obras ajenas", entre otras la antigua versión del romance.(53)
A mediados del siglo, "la bella" circulaba en Farsas y Autos, pero fue Lope quien supo recoger el motivo para hacerlo tema de una de sus obras; no pudo resistir la tentación de transformar la popular canción en asunto para las tablas. Montesinos observa esa debilidad de Lope por la poesía callejera y urbana "precisamente estos últimos años del siglo XVI en que Lope se forma son de gran interés en la historia de esta canción destinada al canto" (p. 138). A finales del año 1596 concluyó su comedia La bella malmaridada, inspirándose en el romance que Lorenzo de Sepúlveda incuyera en su libro de romances, y que Lope podría haber leído en la edición de 1551 o en las posteriores de 1576 o 1580.(54) Son los años, hacia 1575, en que -según Wardropper- "la lírica popular se refugia en el teatro" (p. 303). Supo el dramaturgo sacar buen partido a la cancioncilla, y de ella se sirve en varias obras suyas, fechadas ya en el XVII. A principios de ese siglo, Tirso de Molina sigue recordando la canción en algunas de sus obras.(55) También echa mano de la copla Calderón, aunque Wardropper afirma que "el canto popular apenas asoma a la obra de Calderón" (p. 305), hemos encontrado que el escritor madrileño recurrió a "la bella" en varias comedias: La señora y la criada (1636), Con quien vengo vengo (1640) y El acaso y el error (s.a.).
Las mil caras de la bella
Si "la bella" circulaba en los extremos divino y erótico, también divirtió en otros muchos aspectos humanos, desde su tratamiento canónico dentro de la concepción amorosa trovadoresca al desenfadado humor de algunas de sus glosas.(56) La vieja copla se halla arropada en estudiados alardes de ingenio en los que, por lo cumún, se integran elementos heredados del mundo pagano ("Natura", "Fortuna", "Destino"), lenguaje y actitudes que se desprenden del doctrinal cortesano al uso -incluyendo, claro, los lances eróticos- y una buena dosis de humor, salpicada de juegos polisémicos, como en la glosa del MiT 994, 17v:(57)
O ynbidiosa, falsa, abara
Fortuna, ¿cómo as podido
que una beldad sola y rrara
esté sujeta a un marido
de mal talle, cuerpo y cara?
Remediad, señora, los
daños de ser engañada,
açelde sierbo de Dios,
pues él os á hecho a bos,
la bella malmaridada.
Y pues soys oro afinado,
y él es bil y baxa escoria,
sea de bos muy regalado,
no çene sin pepitoria
de pitones de benado;
y al darle del guisadillo,
esta canción le desçí:
"En abril canta el cuquillo,
que es para el patiorrillo
de las más lindas que vi".
En 1538 recogió Narváez el primer testimonio de la glosa "Lucero resplandeciente" que compusiera don Diego de Jerez, deán de Plasencia, para Betriz de Trejo; fue un poema muy apreciado que se copió en la primera parte del MN 3902, 59v, códice de hacia 1560-1570,(58) en el cual se suma el gusto por la poesía vieja del XV, con ejemplos de la continuidad de ésta en tiempos de Carlos V y con la nueva poesía italianizante.(59) Por los mismos años, hacia 1555-1565, el poeta Pedro de Lemos, en la ciudad de Toro, reunió obras de diversos estilos, entre los que se hallan sonetos, glosas y villancicos, sin olvidarse de copiar en su cartapacio la glosa del Deán que tan de actualidad estaba en esa década (MP 1577-1, 20v).(60) La misma glosa forma parte del ms. MP 617, 165v, colección tan dada a la transmisión de viejas canciones, como ya hemos visto. Que sepamos hoy, no volvió a copiarse en ningún otro manuscrito, lo que no es de extrañar, pues nuevas glosas habían capturado la atención del público.
A mediados del siglo se difundió la glosa "Bellas pudo Dios criar", que encontramos en el florentino B.R. 344, 1, "regalo de bodas de un anónimo galán castellano" -según Gotor- a la duquesa de Florencia doña Leonor de Toledo. Es una versión larga de doce estrofas que desarrolla los consabidos tópicos del amor cortés. Otro códice, el MN 7075 (i), 46v, también de hacia 1550, copió con variantes otra glosa, esta vez va dirigida a "favor de doña Joana de Aragón muger del Sr. Ascanio Colona": ambas coinciden en las dos primeras estrofas, mientras que las dos siguientes son creación propia de este glosista. Hacia 1575, el compilador del llamado Cancionero toledano, [MN 17.689], se propuso reunir un par de glosas de "la bella", y tomó del Cartapacio de Pedro de Lemos [MP 1577(1)], 109, "Quando nos quiso mostrar / todo su poder Natura"(61) y de los mss. MN 7075 y FN B.R. 344 las dos primeras estrofas "Dios bellas pudo criar" y "La ventaja que el despierto", las dos siguientes son de su propia invención. La versión del Toledano se volvería a copiar en el parisino PN 373, 71 (ca, 1585), pero esta vez la glosa es una pieza de don Diego de Carvajal.(62)
El afamado músico y poeta Jorge de Montemayor (1520?-1561) abrió su Cancionero (1554, y las eds. de 1562, 1575 y 1580) copiando sus propias glosas hechas a viejas letras ajenas, algunas tan extendidas como "No hallo a mis males culpa" y "Justa fue mi perdición". No se le olvidó incluir "la bella", con la glosa "Bien acertara Natura" en la que explica cómo el agravio y la desdicha de la hermosa se deben a los extremos de Fortuna y de Natura, aquélla maltratándola con un "baxo marido" y ésta haciéndola tan excepcionalmente bella que es tan linda y única como una rosa entre las flores. En la última década del siglo, en 1590, pasó al Cartapacio de Ramiros Cid y Piscina, MP 1580, 166, y, en 1595, al Cancionero de Gabriel de Peralta, MN 4072, 22, en el primero mal atribuida a Juan de Castro y en este último bien atribuida a Montemayor.(63) A medida que la transmisión glosística discurre por los cauces de la imaginería trovadoresca al uso, "la bella" se fue enriqueciendo con diferentes matices y plegándose a nuevos conceptos: el mismo Montemayor la volvió a glosar en tono jocoso: "Señora, no tanto amén", y en esta ocasión dirigió el poema "a una fea que mandó glosar la bella malmaridada"; el carácter de la pieza exigía que la pusiera entre "las obras de burlas" de su cancionero, y así lo hizo. Años después, el linarense Pedro de Padilla escribiría también una glosa a otra mujer poco agraciada, "Feas pudo Dios criar", que imprimió en su Romancero del año 1583. Esta moda de cantar a damas feas estuvo muy extendida en el siglo XVI; en este caso, "la bella" dio pie a varias glosas que recogió Morán de la Estrella, una de ellas fue la que imprimió Hidalgo en 1610 entre las obras del insigne caballero Diego Hurtado de Mendoza,(64) la otra viene a continuación en el Cartapacio tras el enigmático epígrafe Otra glosa para fea d[e] C.D.M., cuya primera estrofa transcribimos:
Natura quiso mostrarse
vella haciendo muchas vellas,
y al cabo de todas ellas
determinó de enfadarse
y haçer borrones entrellas.
Siendo vos la más borrada
de quantas acá hiço Dios
y aun con el diablo casada,
será questión bien dudada
cuál á de ser, él o bos,
la vella malmaridada.(65)
Y quando lo que seruí
no fuere en cuenta tomado,
tomá lo que padescí
y por quien más no ha penado,
vida, no dexéys a mí.(67)
Fue por esas fechas también cuando la conocidísima copla, tan glosada por unos y otros, empezó a fatigar la paciencia de algunos lectores, entre otros la del conocido poeta Silvestre, cuya glosa "Qué desventura ha venido", satirizando el abuso de los falsos trovadores en cuyas manos había caído la triste bella, se imprimió en el folio 391v del Cancionero general de 1557 y se reimprimió en 1573. De la edición de 1557 debió haber pasado al cancionero MP 1577(1) (ca. 1555), el cual reúne varias glosas de "la bella". Esta sátira tuvo mucha aceptación, a juzgar por los testimonios que encontramos en las Obras de Silvestre (1582, 1599), 178v, en PN 372, 178v (ca. 1580) y en el Cancionero sevillano de Nueva York, 220 (entre 1580-1590).
A mediados de los setenta circulaba otra nueva glosa que aparece copiada, por primera vez que sepamos, en el manuscrito de Roma, Vaticana 1635, 4v: "Hanse en mi favor mostrado". Aunque en ese códice se copió sin atribución, en el cartapacio del zamorano Francisco Morán de la Estrella esta glosa está firmada por Pedro de Lemos, otro poeta, como Morán, a caballo entre Salamanca y Toro (MP 531, 77). Esta autoría queda enturbiada cuando el ms. PN 373, 85, contemporáneo del Cartapacio de Francisco Morán de la Estrella, atribuye la misma glosa al conocido poeta don Bernardino de Ayala.(69) La autoría se complica todavía más cuando el Cancionero de Gabriel de Peralta,(70) MN 4072, 21v, recogió la misma glosa y se la atribuyó a Burguillos.(71) Muy a finales del XVI, el códice LN F.G. 3072, que reunió cuatro glosas, acaso las más cotizadas del siglo, incluyó entre ellas "Hanse en mi favor mostrado". En el siglo XVII, en el ms. MN 3888, 280v (entre 1595 y 1630), todavía encontramos copiada esta disputada glosa.
Si la tan traída y llevada composición producía cansancio en algunos, en otros servía de excusa para continuar creando nuevas glosas, o para espigar en la letra algún versito que luego incrustaban en nuevas ensaladas, otro género muy de moda en ambientes urbanos por esas fechas. Los poemas del valenciano Juan Fernández de Heredia, por ejemplo, se extendieron de forma manuscrita en dos códices de mediados del XVI (Bibl. Arturo Sedó y MN 5593, 81), se volvieron a copiar en el último tercio del siglo (MN 2621, 89v) y aparecieron también impresos en 1562 cuando su hijo Luis encargó el libro a Juan Mey, de cuyo taller salieron Las obras de Ioan Fernández de Heredia, assí temporales como espirituales, entre las que se encuentra el Diálogo entre amo y moço por mandado de vna señora, y en el cual se inserta la copla en la p. 90. Otro valenciano y amigo, el músico Luis Milán, publicó, un año antes, El cortesano, donde dejó constancia (p.398) de la popularidad de la copla, la cual era cantada en la calles por los ciegos(72) y en los palacios por los músicos cortesanos invitados a amenizar las fiestas de las nobles damas valencianas: una de las coplas que se cantó por principio de la dulce cena fue "Para quien falta mi pluma", en la que introduce la variante del segundo verso "para dos lindos que vi".
La glosas de "la bella" había adquirido un tono burlesco a finales de siglo.(73) El humor y la burla, características que se hallan en un elevado número de poemas del XV, son también una constante en la poesía del último tercio del siglo XVI: dos poemas alcanzaron gran popularidad y en ambos hay referencia a "la bella. Uno es el Testamento de Celestina, jocoso e irreverente adiós con el que Celestina se despide de este mundo; y el otro son las coplas de disparates "Parió Marina en Orgaz". Mención aparte merece el tratamiento ingenioso de "la bella" para crear unas canciones relativas a fray Luis de León y el "durísimo enfrentamiento con el maestro Domingo de Guzmán y los dominicos a propósito de la oposición de la cátedra de Biblia" en la Universidad de Salamanca.(74) Jerónimo de los Cobos, estudiante y teólogo, glosó la vieja y conocidísima copla con el gracejo y la ironía que se pueden esperar de un universitario:
No curo de las ovejas
de Mingo ni su ganado;
de Luis quiero el cayado
por tener tras las orejas
un pastor bien avisado.
Enfadóme el tartajear
de Mingo quando le oý,
mas al que yo me rendí
tiene gracia, en el hablar,
de las más lindas que vi.(75)
Entre 1580 y 1590, podríamos fechar cinco fuentes que se destacan por el excepcional número de glosas de "la bella" que recogen sus folios. La publicación de las Obras de Silvestre el año 1582, donde se reunió una breve justa en torno a la malmaridada, parece que tuvo una importancia significativa para propagar la canción, a la vez que la misma se difumina en la tradición lírica aunque no llega a desaparecer, como veremos más adelante.(76) El impreso de Silvestre recoge las siguientes glosas:
Folio 110: Glosa de la bella: "Qué desventura ha venido"
Folio 111: Otra de un fraile contra ella: "Muy grande locura ha sido"
Folio 111v: Otra de Luis de Soto contra ésta: "Qué donoso casamiento"
Folio 112v: Otra del licenciado Ximénez: "Casi estoy maravillado"
Folio 113v: Respuesta de Silvestre: "Que os fatigue la bella"
Folio 272: "Gran cosa es el alma mía"
Hacia 1582-85, el manuscrito PN 372, tal vez influido por la reciente publicación del libro, copió tres glosas de las Obras (175v, 177, 178v y 278v, ) y añadió una más: "El bien de su natural" (276v). Por la mismas fechas, reflejo del ambiente universitario salmantino y al margen de la polémica suscitada por Silvestre, el Cartapacio de Francisco Morán de la Estrella (MP 531)(77) recoge varias glosas muy de moda esos años y añade la parodia de "la bella" con motivo de la oposición a cátedra entre fray Luis de León y fray Domingo de Guzmán. Otro manuscrito que muestra un claro interés en reunir varias composiciones, conocidas unas nuevas otras, es el PN 371, también fechable hacia 1585. Finalmente, destaquemos el MP 1580, ya de la última década del siglo, que reúne cuatro glosas, dos de ellas divinizadas y otras dos de Juan de Castro y de Silvestre respectivamente.
A finales de siglo, "la bella" no desaparece de la lírica, pero prefiere salir en las tablas, se refugia en el teatro. Lope de Vega llevará la delantera con su comedia La bella malmaridada" de 1596, luego vendrán Tirso y Calderón. Pero, aún en 1627, vuelve a aflorar con nueva glosa de Diego Espejo en el Cancionero antequerano.(78) Todavía en el siglo XX, la vieja copla permanece en la memoria colectiva del pueblo que se resiste a olvidarla. Ana Valenciano ha recogido versiones de la vieja canción en la tradición oral gallega.(79)
Michel García ha afirmado que "fifteen-century poetry exists only because it was collected in the cancioneros, including that of Hernando del Castillo" (p. 56). La variopinta lírica popular anterior al XV, y del XV mismo, nos ha llegado precisamente por el interés de los poetas del XVI que se ocuparon de ella y se apresuraron a guardarla. Se nota en el XVI la clara voluntad de no perder las viejas canciones, deseo que se evidencia en el enriquecimiento con el que los poetas acompañaron a las simples letrillas heredadas: cabeza antigua con cuerpo nuevo, revestido de coloridos ropajes nacionales e importados. Los poetas del XVI, al glosar las antiguas coplas ajenas, las adaptan al gusto del lector de su tiempo que se siente reflejado en ellas. En definitiva, las viejas letras, al ir arropadas en nuevas y múltiples glosas, o siendo pretexto de inspiración para nuevas creaciones, adquieren así actualidad, y como consecuencia, la poesía del XV, sin dejar de serlo, se convierte en poesía del Siglo de Oro.(80)
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LBL London, British Library
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MiT Milano, Biblioteca Trivulziana
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MRAE Madrid, Real Academia Española de la Lengua
MRAH Madrid, Real Academia de la Historia
NH New York, Hispanic Society
PBA Paris, Biblioteca de l' École Nationale Supérieure des Beaux-Arts
PN Paris, Bibliothèque Nationale
RV Roma, Biblioteca Vaticana
TC-LM Toledo, Biblioteca de Castilla-La Mancha
WLC Washington, Library of Congress
1498-1520 MP 1335, 136, con la glosa de 3 estrofas "Mira cómo por quererte" (La música en la Corte de los Reyes Católicos, iv-2, núm. 234)
1500 LBL Add. 10.431, 92v, con la glosa de 8 estrofas "Llorar quiero a ti y a mí" (El cancionero del, i, p. 240, núm. 1030)
1511 Cancionero general, 228, "de los más lindos que vi", en el poema de Montoro "Antón, a placer de Dios"
1513? Coplas en español de la bella mal maridada, sin localizar (Colón, Regestrum, núm. 3697; B. J. Gallardo, ii, 1870, núm. 3967, col. 541; Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 804; El cancionero del, 13BE, núm. 4160)
1520? Aquí comiençan iii romances glosados. París, Nationale, Rés. Y2 864, el romance de 24 versos con la glosa de Quesada, "Cuando amor en mí ponía" de 12 estrofas de 10 versos (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 689; El cancionero del, vi, p. 326, 20RG, núm. 5016)
s.a Aquí comiençan tres romances glosados. Madrid Biblioteca Nacional, R. 9412, con la glosa de Quesada del romance de 24 versos "Cuando amor en mí ponía" de 12 estrofas de 10 versos (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 685, Pliegos poéticos góticos de la Biblioteca Nacional, i, núm. 43)
s.a Aquí comiençan iii romances glosados. Praga, Biblioteca Nacional, IX H 231 (58), con la glosa del romance de 24 versos "Cuando amor en mí ponía" de 12 estrofas de 10 versos, sin atribución (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 688; Pliegos poéticos de Praga, ii, núm. 58)
s.a Aquí comiençan tres romances glosados. Praga, Biblioteca Nacional, IX H 231 (63), con la glosa de Quesada del romance de 24 versos "Cuando amor en mí ponía" de 12 estrofas de 10 versos (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 686; Pliegos poéticos de Praga, ii, núm. 63)
s.a Aquí comienzan quatro romances, sin localizar (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 677)
s.a. Aquí se contienen diversos romances, sin localizar (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 712)
1521 Gil Vicente, Comedia de Rubena, "de las más lindas que yo vi" (Copilaçam de toda las obras, 1562, 92b)
1524 Égloga fecha por Diego de Guadalupe...Vn romance " en los tiempos que me vi". Otro de Juan de Çamora "la bella mal maridada...", sin localizar (Colón, Abecedarium, núm. 13157, col. 805 y Regestrum 4048; B. J. Gallardo, ii, 1870, núm. 4048, col. 547; Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 240)
1525 Gil Vicente, Tragicomédia da Frágoa d'amor, "Le bella mal maruvada / de linde que a mi vê / vejo-ta trisse nojara / dize tu razão puru quê", con la glosa "A mi cuida que doromia" (Copilaçam de todalas obras, 153a)
1527 Cancionero de Juan de Molina, 34, el romance de 20 versos con la glosa "La gente toda se enleva" de 10 estrofas de 10 versos (ed. de E. Asensio, Juan de Molina. Cancionero. (Salamanca, 1527), Madrid, Castalia, 1951)
1529 Gil Vicente, Triunfos do Inverno e do Verâo "Marido mal maridado / dos mores ladrões que eu vi / vejo-te mal empregado / mas pero vejo eu a mi" (Copilaçam de todalas obras, 181d) y "Tu velha bem maridada / das mais bravas que eu vi" (Copilaçam de todalas obras, 182a)
1532 Gil Vicente, Auto da Lusitânia, "de los más lindos que yo vi" (Copilaçam de toda las obras, 244c), y "La bella mal maridada / mal gozo viste de ti" (Copilaçam de todalas obras, 244d)
1532-1540 Velázquez de Ávila [Cancionero de obras diversas], sin foliar, con la glosa "Las gracias que repartió"; epígrafe: "Glosa al romance de la bella mal maridada" (Cancionero gótico de Velázquez de Ávila, p. 45) y MN 3721, 82, que es copia del XIX. En los folios 81-86 de MN 3721 se copian poemas de Velázquez de Ávila.
1538 Narváez, Los seys libros del Delphín de música de cifra para tañer vihuela, 81, con la glosa de Deán de Plasencia de una estrofa "Lucero resplandeciente" (ed. de E. Pujol, 1945)
1546 MiT 994, 17v, con la glosa "O ynbidiosa, falsa, abara" (G. Caravaggi, Cancioneros spagnoli a Milano. Pavia: La Nuova Italia, 1989, pp. 14-15, 268-69.
1547 Valderrábano, Libro de música de vihuela, intitulado Silva de Sirenas (Valladolid, 1547), 26v, sólo la letra (ed. de E. Pujol, 2 vols., 1965)
1550? Aquí se contienen dos romances, con la glosa del romance de 24 versos "Cuando amor en mí ponía" de 12 estrofas de 10 versos, sin atribución (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 718; Pliegos poéticos españoles de la British Library, iii, núm. 55)
1550 MN 3993, 44, con la glosa "Cuando natura os formó" (El cancionero de Gallardo, núm. 33)
1550 MN 7075 (i), 46v, con la Glosa en favor de doña Joana de Aragón muger del Sr. Ascanio Colona, "Dios bellas pudo criar" (Gotor, pp. 248-49)
1550-1560 FN B.R. 344, 1 con la Glosa de la bella bien maridada dirixida a la illvstrisima i excelentisima señora mi señora doña Leonor de Toledo duquesa de Florencia, de 12 estrofas, "Dios bellas pudo criar" (Gotor, pp. 244-47)
1550-1560 MN 3902, 59v, con la glosa de Deán de Plasencia "Lucero resplandeciente" (Cancionero de poesías varias, núm. 69)
1550-1575 Auto de la Resurreción de Christo, Responde el bobo a la pregunta "¿Qué quieres que se te dé?" con estos versos: "De aquello de la lunada, / una lonja bien asada / y su vino y glosaré / la bella mal maridada" (Colección de Autos, iii, pp. 13-14, vv. 369-72)
1550-1575 Auto del Magná, "Oh hambre vieja arrugada / de las más linda que vi" (Colección de Autos, i, p. 172, vv. 81-82)
1550-1575 Farsa sacramental de la fuente de la gracia, "La bella malmaridada / de las más lindas que vi" (Colección de Autos, iii, p. 457, vv. 280-281)
1550-1600 PBA 56, 52v, "Soy garredica / e vivo penada / por ser mal casada" (Portugaliae musica, p. cxcix)
1551 Sepúlveda, Romances nuevamente sacados, 258, y en las eds. de 1576 y 1580, el romance de 54 versos "La bella malmaridada" (Romancero general o Colección, ii, núm. 1459; J. Cejador, La verdadera poesía castellana, ii, 1921, núm. 1306)
1554 Montemayor, Cancionero, núm. 12, y en las eds. de 1562, 1576, 1580, con la glosa "Bien acertara natura" (Jorge de Montemayor. Poesía completa, p. 39)
1554 Nágera, Cancionero general de obras nuevas, 15, con la glosa "Hízoos de tan alto ser" atribuida a Juan de Coloma (Cancionero general de obras, núm. iii)
1555 BBC 2050, 67v, "Soy garridica / y vivo penada / por ser mal casada / Quien se para a escuchar…" y 70v, en el chiste de Juan Fernández de Heredia, " Vos habéis perdido el seso", "La bella mal maridada / de las más lindas que vi / miémbresete cuán amada / señora fuiste de mí" (Juan Fernández de Heredia. Obras, ed. de Rafael Ferreres, segunda ed. Madrid, Espasa Calpe, 1975, pp. 101 y 106)
1555 MP 1577 (i), 20v, con la glosa de Deán de Plasencia "Lucero resplandeciente"; 26v "Soy garridica / y vivo penada / por ser mal casada"; 54v, con la glosa "Naturaleza ha mostrado"; 109, con la glosa "Cuando nos quiso mostrar"
1557 Cancionero general, 391v, y en la ed. de 1573, con la glosa de Silvestre "Qué desventura ha venido" (Suplemento al Cancionero, núm. 288)
1560 MN 1132, 144, con la glosa "Hízoos de tan alto ser" (Poesías varias, núm. 65)
1560 Aranda, Glosa peregrina, Londres, British Library, 11.451.bbb.2, en el poema "Lucifer y sus privados", "Ave María sagrada / de las más lindas que vi ... si habéis de tomar amores / vida no dejéis a mí" (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 25; G. Piacentini, "Romances en", núm. 41; Pliegos poéticos españoles de la British Library, i, núm. 2)
s.a. López Alonso [Aranda, Luis de]Glosa peregrina, Madrid, Biblioteca Nacional, R-3637 en el poema "Lucifer y sus privados", "Ave María sagrada / de las más lindas que vi ... si habéis de tomar amores / vida no dejéis a mí" (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 27; G. Piacentini, "Romances en", núm. 41; Pliegos góticos de la Biblioteca Nacional, ii, núm. 80)
1560 MN 2882, 368, con la glosa "La muy prudente natura" (Cancionero de Juan Fernández, núm. 125., p. 863)
1561 Milán, El cortesano, jornada ii, "Dixo don Francisco: Don Diego, n'os maravilléis deso, que la señora doña Ana se burla de todos por ir de veras con uno, y es su marido, que lo quiere tanto, que hizo apedrear a su Montagudo una noche porque le hacía cantar a la puerta: 'La bella malmaridada' a un ciego" (Milán, Libro intitulado, p. 121) y jornada vi, en el poema "Para quien falta mi pluma", "Más linda que Cleopatra / de las más lindas que vi" y "para dos lindas que vi" (Milán, Libro intitulado, pp. 395 y 398)
1562 Montemayor, Cancionero, 165, A una fea que mandó glosar La bella malmaridada, con la glosa "Señora, no tanto amén" (Jorge de Montemayor. Poesía completa, p. 702)
1562 Gil Polo, Diana enamorada, con la glosa "Amor, cata, que es locura" (Diana enamorada, p. 206)
1566 Aranda, Glosa peregrina, Barcelona, Biblioteca de Catalunya, Esp. 88 en el poema "Lucifer y sus privados", "Ave María sagrada / de las más lindas que vi ... si habéis de tomar amores / vida no dejéis a mí" (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 26, G. Piacentini, "Romances en", núm. 41; Pliegos poéticos del s. XVI de la Biblioteca de Cataluña, núm. 1)
1566 Los nueve libros de las Habidas, "Ni a la mal maridada glosas hago" dice en su Epístola ... a Don Melchor Enrico, su maestro en artes (B. J. Gallardo, i, núm. 231, col. 259)
1570 MP 617, 165v con la glosa de Deán de Plasencia "Lucero resplandeciente" (Cancionero de poesías varias, núm. 170)
1570-1580 RV 1635, 4v, con la glosa "Hanse en mi favor mostrado"
1570-1580 TC-LM, 289, Otra sola a la bella, "El sino que te faltó", y 296 con la glosa de Alcázar "Pues que tenéis entendido"
1575 MN 3806, 151v, con la glosa "Por que fuistes venturosa"; 153v, con la glosa "Puso la naturaleza"
1575 MN 17.689, 23, en "Mozuela paporroncita" v. 3 "la más linda que miré" y v. 44 "la más bella que miré"; 74, con la glosa "Cuando nos quiso mostrar"; 74v, con la glosa "Bellas Dios pudo criar"
1580 Fray Bartolomé Ponce, Primera Parte de la Clara Diana, Libro i, 30, con la glosa "Queriendo el hijo de Dios" y Libro iii, 148v, con la glosa "Santa planta consagrada", y en la ed. de 1599
1580 PN 372, 175v, con la glosa "Casi estoy desesperado"; 177, con la glosa de Silvestre "Que os fatigue la bella"; 178v, con la glosa de Silvestre "Qué desventura ha venido"; 276v, con la glosa "El bien de su natural"; 278v, con la glosa de Silvestre "Qué desventura ha venido"
1580-90 NH B 2486, 220, con la glosa de Silvestre "Qué desventura ha venido" y 223, con la glosa "Queriendo mostrar natura" (Cancionero sevillano, núms. 433, 445)
1582 Silvestre, Obras, 110, y en las eds. de 1592 y 1599 Glosa de la bella "Qué desventura ha venido"; 111, Otra de vn frayle, contra ella "Muy grande locura ha sido"; 111v, Otra de Lvys de Soto, contra esta "Qué donoso casamiento" (F. Rodríguez Marín, Luis Barahona de Soto, p. 584); 112v, Otra, del licenciado Ximénez "Casi estoy maravillado"; 113v, Respvesta, de Silvestre "Que os fatigue la bella"; 272, con la glosa "Gran cosa es el alma mía"; y MN 3778, 58v, 59, 59v, 60, 123, copia manuscrita del XIX de las Obras de 1592
1582 Romero de Cepeda, Obras, 139, Nueva guerra en muy graciosos disparates que glosan romances viejos, "La bella mal maridada / de las más lindas que vi" (G. Piacentini, "Romances en", núm. 116; M. Gauthier, "De quelques jeux", p. 422)
1583 Padilla, Romancero, 24v, con la glosa "Naturaleza esmerar"; 245v, con la glosa "Feas pudo Dios criar"; 246v, con la glosa "Gran razón tiene la bella" (Romancero, pp. 437-41)
1585 MP 531, 62, con la glosa de Hurtado de Mendoza"Al tiempo que el cielo quiso"; 62v, con la glosa "Natura quiso mostrar"; 77, con la glosa "Hanse en mi favor mostrado", atribuida a Pedro de Lemos; 134, con la glosa de Jerónimo de Cobos "Luis y Mingo pretenden"; 134v, con la glosa de Jerónimo de Cobos "Dos pastores sobre apuestas" (Cartapacio de Francisco Morán, núms. 306, 307, 368, 656, 657)
1585 PN 373, 71, con la glosa "O es defecto de natura"; 84, con la glosa "Cuando nos quiso mostrar", atribuida a don Diego de Carvajal; 85, con la glosa "Hanse en mi favor mostrado", atribuida a don Bernardino de Ayala; 86, con la glosa "Cuán desdichado estado"; 135v, con la glosa "La bella que Dios crió"; 192, con la glosa "Durmiendo anoche soñaba"
1586 MP 973, 92, con la glosa de Jerónimo de Cobos, "Luis y Mingo pretenden", y 92v, con la glosa de Jerónimo de Cobos "Dos pastores sobre apuesta"
1590 MN 2621, 89v, Chiste a vna dama casada y prenyada, menos contenta de su marido que de vn seruidor que estando en la calle y su dama a la ventana aguardando a su marido passan las palabras que en el chiste se contienen "Soy garridica / y vivo penada / por ser mal casada / Quien se para a escuchar…" y 98, en el chiste de Juan Fernández de Heredia, "Vos habéis perdido el seso", "La bella mal maridada / de las más lindas que vi / miémbresete cuán amada / señora fuiste de mí" (Juan Fernández de Heredia. Obras, ed. de Rafael Ferreres, segunda ed. Madrid, Espasa Calpe, 1975, pp. 101 y 106)
1590 MP 1580, 96, con la glosa a lo divino "Alma bella conoced"; 104v, con la glosa a lo divino "Alma Dios te quiso hacer"; 166, con la glosa "Bien acertara natura", atribuida a Juan de Castro; 170v, con la glosa de Silvestre "Gran cosa es el alma mía"
1590-1595 Lope de Vega, Los locos de Valencia, i, escena viii, "Floriano: ¿Quién en mi mal os desvela, / la bella malmaridada? / Pido azúcar y canela, / y daisme paja y cebada" (Comedias escogidas de Lope de Vega, i, ed. de J. E. Hartzenbusch, Madrid, Atlas, 1946, p. 119)
1590-1600 LN F.G. 3072, 27v, con la glosa de Silvestre "Qué desventura ha venido"; 28, con la glosa de Montemayor "Bien acertara natura"; 84v, con la glosa "Cuando nos quiso mostrar"; 105, con la glosa "Hanse en mi favor mostrado"
1590-1600 MiT 994, 17v, con la glosa "Envidiosa falsa avara"
1593 Romances nueuamente compuestos por Andrés López, sin localizar (Rodríguez-Moñino, Nuevo diccionario, núm. 271)
1593 MN 6001, 267v, con la glosa "Imagen toda hermosa"
1595 MN 4072, 21v, con la glosa "Hanse en mi favor mostrado", atribuida a Burguillos; 22, con la glosa de Montemayor "Bien acertara natura"; 22v, con la glosa de Montemayor "Señora, no tanto amén"
1595-1610 MN 3968, 175, con la glosa del licenciado Jiménez "Casi estoy desesperado"; 175v, con la glosa de Silvestre "Que os fatigue la bella"
1595-1620 MRAE E-41-6880, 47, con la glosa "Dama triste y querellosa"
1595-1630 MN 3888, 280v, con la glosa "Hanse en mi favor mostrado"
1596 Lope de Vega, La bella malmaridada, I, "Si para ser mal casada / tal hermosa os hizo Dios, / bien se dirá que sois vos / la bella malmaridada" "...de las más lindas que vi..."/ "...si habéis de tomar amores..." / "...no dejéis por otro a mí" (La bella malmaridada ed. de D. McGrady y S. Freeman, Charlottesville, Biblioteca Siglo de Oro, 1986, versos 495-514)
1598 EM Ç-III.22, 113v, con la glosa de Padilla "Naturaleza esmerar" (Zarco,"Un cancionero bilingüe", pp. 444-45, núm. 53)
XVI principios MN 5593, 81 Otro chiste de una dama casada y preñada menos contenta de su marido que de un seruidor que estando en la calle y su dama a la uentana aguardando a su marido pasan la platica que en el chiste escriue "Soy garridica / y vivo penada / por ser mal casada / Quien se para a escuchar"
1600 MN 22.028, 207v, con la glosa "Si en el paraíso criada" (Poesías de Fray Melchor de la Serna, núm. 187)
1600 WLC, D. Sebastião, 148, en la ensalada atribuida a Fernando Correa "A quien saber de mi espera / vuestra merced le responda / que mi padre era de Ronda / y mi madre de Antequera. / De más desto le dezí / qu'era mi madre casada / la bella malmaridada / de las más lindas que vi"
1600-1610 EP CXIV/ 2-2, 53v, A este cantar uelho Doña bella [ mal maridada] , "Ansy que aquella hermozura" de Sâ de Miranda (Cancioneiro de Corte, núm. 48 y Poesias de Francisco de Sâ de Miranda, ed. de Michaëlis de Vasconcellos. Halle: Max Niemeyer, 1885, núm. 65)
1600-1610 FR 2774, 68v composición italiana "Delle mal maritate / son'io la una"<