Inicio > Baena > Personajes > Luis Carrillo y Sotomayor

Personajes

LUIS CARRILLO Y SOTOMAYOR

(Baena, ca. 1585-Puerto de Santa María, 1610)

PRIMERAEDICION


 

Nació en Baena el año 1585 (aunque no existe una documentación fidedigna sobre esta fecha). Su padre, Fernando Carrillo de Valenzuela, natural de Córdoba, fue presidente del Consejo de Hacienda y de Indias en el reinado de Felipe III; su madre, Francisca Valenzuela y Faxardo, pertenecía a uno de los linajes más antiguos de la nobleza baenense. Sus abuelos paternos fueron Luis Muñiz de Godoy, natural de Córdoba, y Elvira de Valenzuela, natural de Baena; sus abuelos maternos el capitán Pedro de Valenzuela, natural de Baena, e Isabel Faxardo, natural de Málaga.
Carrillo era Caballero de la Orden de Santiago, al igual que su padre y hermanos y el expediente que recoge esta pertenencia avala el origen baenense aportado por los testigos (OM-CABALLEROS_SANTIAGO,EXP.1639, en el Archivo Histórico Nacional).
Fue estudiante en Salamanca y encauzó su vida haciendo carrera miliatar. Según un memorial dirigido por su propia madre a Felipe IV, "fue a serbir a las galeras de España, desde hedad de diez y siete años, de entretenido en las dichas galeras, de capitán de la patrona de España y de Quatralvo". Combatió contra los moriscos en la sierra de Laguar y los Alfaques.

La crítica le atribuye el mérito de ser el iniciador del cultismo o culteranismo. Se cree que Góngora, cordobés también, al leer sus poesías, se interesó por su cultismo y se convirtió en su máximo exponente.
Dámaso Alonso, editor de sus obras en 1936, afirma en su prólogo: " si la muerte no hubiera arrebatado su delicada finísima mocedad, hubiera sido uno de los mayores de nuestra lengua". 

Aunque su obra es poca si la comparamos a otros poetas de su tiempo, escribió con alto grado de calidad sus cincuenta sonetos, la Fábula de Acis y Galatea, dos églogas, quince canciones (y dos estancias sueltas), ocho romances, un epitafio, tres letras, nueve poemas en redondillas, uno en liras y otro en décimas. En prosa escribió su Libro de la erudición poética y tres cartas también llenas de erudicón. Además, tradujo los primeros 396 versos de Remedia Amoris de Ovidio y De brevitate vitae de Séneca.  

En sus poemas cita a tres damas: Celia, Lisi y Laura.
La primera edición de sus obras la preparó su hermano Alonso y se publicó en Madrid, por Juan de la Cuesta en 1611. La dedicó a Alonso Pérez de Guzmán el Bueno, conde de Niebla, a quien su hermano Luis dirigió su Fábula de Alcis y Galatea. En los preliminares aparece una elegía a la muerte del poeta escrita por Antonio de Monroy, una canción de Quevedo y otra de su hermano Alonso, más tres composiciones en latín: una elegía de Tribaldos de Toledo y dos epitafios en prosa, el primero de Alonso y el segundo de Quevedo.

La segunda edición apareció en Madrid en 1613, impresa por Luis Sánchez, y mantiene los mismos preliminares más dos sonetos anónimos (aunque parece que uno es de Quevedo), un soneto del "Doctor Romero al retrato y escudo de armas de don Luis Carrillo" y otro del licenciado Tomás de Carleval al libro. El editor anónimo indica expresamente las diferencias de esta edición con respecto a la primera.
 

SONETO VI

 A LA LIGEREZA Y PÉRDIDA DEL TIEMPO

¡Con qué ligeros pasos vas corriendo!
¡Oh, cómo te me ausentas, tiempo vano!
¡Ay de mi bien y de mi ser tirano,
cómo tu altivo brazo voy sintiendo!

Detenerte pensé, pasaste huyendo;
seguíte, y ausentástete liviano;
gastéte a tí en buscarte, ¡oh inhumano!:
mientras más te busqué, te fui perdiendo.

Ya conozco tu furia; ya humillado,
de tu guadaña pueblo los despojos,
¡oh amargo desengaño no admitido!

Ciego viví, y al fin, desengañado,
hecho Argos de mi mal, con tristes ojos
huir te veo, y veo te he perdido.                                                       


SONETO XX

PIDIÉNDOLE PIEDAD DE SUS MALES AL AMOR

Amor, déjame, Amor; queden perdidos
tantos días en ti, por ti gastados;
queden, queden suspiros empleados,
bienes, Amor, por tuyos, ya queridos.

Mis ojos ya los dejo consumidos
y en sus lágrimas propias anegados;
mis sentidos, ¡oh Amor!, de ti usurpados,
queden por tus injurias más sentidos.

Deja que sólo el pecho, cual rendido,
desnudo salga de tu esquivo fuego;
perdido quede, Amor, ya lo perdido.

¡Muévate (no podrá), cruel, mi ruego!
Más yo sé que te hubiera enternecido
si me vieras, Amor, mas eres ciego.  


SONETO IV

A LOS DESPOJOS DEL RAYO

Viste de ejemplo el tronco y de fiereza
este que ves Centímano arrogante;
aun muerto, dura en el feroz semblante
el ánimo que opuso a tanta alteza.

Parias en humildad da a la grandeza
del siempre vencedor Altitonante,
y así el árbol, humilde, el arrogante
rostro humilla, humillando su cabeza.

Señales mira en él del rayo ardiente
de Júpiter; respeta los despojos,
¡oh tú!, que admiras triste esta memoria.

Frescas aún viven en la altiva frente:
toma en ella consejo, abre los ojos
y vete, que harto debes a su historia                                                           
 

SONETO IX

A SANSÓN
 
Vese: duda Sansón, y duda el lazo
lo que él; duda Sansón, duda y procura
hurtarse fuerte en vano a la atadura;
ella tiembla temor, y fuerza el brazo.

Aquel valiente, aquel que de un abrazo
puso puertas a un monte y su espesura,
flaca para él un tiempo ligadura
es a su libertad fuerte embarazo.

Llega el fiero jüez, condena a muerte
los ojos, y él risueño y sosegado
dijo, más que su fuerte brazo fuerte:

"Si tres veces de Dálida burlado
sus engaños no vi, ¡oh, juez!, advierte
que ya de ellos estaba despojado".


SONETO L

A LA MUDANZA DEL TIEMPO

Aún no exceder su madre el cuello exento
miré de aqueste chopo levantado;
sin brazos le vi y sombra, aún no buscado
por ella el caminante o por aliento.

En su niñez le vi; ya el blando viento
resuena entre sus galas abrazado;
galán está, mas dellas despojado;
a Enero ha de sufrir rigor violento.

Más veces lo veré, si el alma dura
al desusado ardor que ciñe el pecho,
pues su muerte su exceso le asegura.

Esto veré: mas en mi ardor deshecho,
ausente de mi pecho tu hermosura,
no: tal milagro en mí tu rostro ha hecho.

  
SONETO I

HABLANDO UN AUSENTE

Lloras, oh solitario, y solamente
tu llanto te acompaña, que, lloroso,
el eco usurpa deste valle umbroso
y triste oficio desta dulce fuente

 ¡Ay cómo en escucharte alivio siente
mi pecho, en sus diluvios caudaloso!
A no ser natural tu son quejoso,
mereciera una ausencia tu corriente.

 Lloremos juntos, pues, y dure tanto
que al brío desta fuente presurosa
le dilate sus términos el llanto.

 Mas vencerá mi ausencia querellosa,
pues de una ausente ingrata el dulce encanto
es causa a más efectos poderosa.



LAS PRIMERAS EDICIONES:

 

1611

Autor:                             Carrillo y Sotomayor, Luis (1585-1611)

Otros responsables:        Carrillo Lasso, Alonso (1582-1647), ed. lit. y com Cuesta, Juan de la, imp.

Título uniforme:              Obras 1

Título:                                Obras de don Luys Carrillo y Sotomayor...

Publicación:                       En Madrid : por Iuan de la Cuesta, 1611

Descripción:                       [24], 272 h. ; 4º

Notas:              Editado por Alonso Carrillo, (prelim.)
Hay diferentes estados de esta ed. con error de fol. en última h.: 264 en vez de 272
Colofón
Sign.: [calderón]-3[calderón]8, A-Z8, 2A-2L8
.........................................................................................................................................

1613

Autor:                             Carrillo y Sotomayor, Luis (1585-1611)

Otros responsables:       Carrillo Lasso, Alonso (1582-1647), ed. lit Perret, Pedro, grab Sánchez, Luis, imp.

Título uniforme:              Obras 2

Título:                              Obras de don Luys Carrillo y Sotomayor...

Edición:                           [Segunda impression]

Publicación:                     En Madrid : por Luyz Sanchez (1613)

Descripción:                    [25], 239 h., [1] en bl. ; 4º

Notas:                             Editado por Alonso Carrillo, (prelim.)
Datos de edición constan en 3*3
La fecha consta en Colofón
Sign.: [ ]1, *-3*8, A-Z8, 2A-2G8
Port. grab. calc.: "P. Perret fe: 1613"

EDICIONES MODERNAS

Luis Carrillo y Sotomayor, Poesías completas, ed. Dámaso Alonso, Madrid, Signo, 1936.

Luis Carrillo y Sotomayor, Poesías completas, ed. Angelina Costa, Madrid, Cátedra, 1984.

Luis Carrillo y Sotomayor, Obras, ed. Rosa Navarro, Madrid,  Castalia,  1990.

Luis Carrillo y Sotomayor, Libro de la erudición poética, ed. Angelina Costa, Sevilla, Alfar, 1987.

Diseña eprinsa

Creado con Portal - Gestión de Contenidos Web

C/ Cuadrilleros Hnos. Aguilera Urbano, 1-1º. 14850 Baena (Córdoba). España

Telf.: 957-665150. Fax: 957-665150

Email: centro@juanalfonsodebaena.org

Xhtml1.0 válido

Accesibilidad