UN POCO DE HISTORIA
También, de forma casual, se han encontrado las siguientes piezas: una escultura femenina acéfala tallada en piedra caliza, un capitel ibérico decorado con motivos vegetales tales como volutas y espirales siendo el motivo principal la roseta; un sillar de esquina en una de cuyas caras presenta en relieve una escena de culto, en la que dos mujeres ataviadas con túnica y manto depositan un vaso en forma de cáliz en el tesoro sagrado del templo o un togado realizado en mármol, datado a principios de época claudia y que constituye uno de los hallazgos más interesantes que demuestran la importancia que la ciudad romana de Torreparedones alcanzó durante los primeros siglos de

La Puerta Oriental
En el lienzo amurallado oriental se localiza la puerta oriental, que ya fue objeto de excavación en 1990, aunque de forma parcial, pues tan sólo se investigó la torre sur. Recientemente, se ha podido excavar en su totalidad. La entrada monumental torreada se conformó en un momento muy posterior al de la erección del recinto fortificado de la ciudad, en época romana republicana, quizás, en el contexto de la guerra civil romana que enfrentó a César contra los hijos de Pompeyo. La obra que hubo de realizarse fue de tal calibre que debieron de extraerse toneladas de piedra y tierra previamente para, posteriormente, incrustar las dos torres y el correspondiente paso de entrada entre ambas. La muralla antigua fue seccionada y rehecha después. Las torres se construyeron con un aparejo poligonal de gran porte, con bloques someramente escuadrados, asentados en seco, y con ripios y lajas de piedra para asegurar su encaje. En su interior se dispone un muro en forma de cruz que conforma cuatro espacios rectangulares que estaban rellenos de tierra y cascote.
El Santuario
Entre los hallazgos más significativos cabe señalar numerosas piezas de cerámica, dos altares tallados en piedra caliza local y más de 300 exvotos también realizados en piedra local. Los exvotos de Torreparedones que representan figuras antropomorfas (femeninas y también masculinas), partes del cuerpo (piernas) y tan sólo un équido, son manifestaciones de una piedad y de unas creencias religiosas, cuya naturaleza está por descubrir, pero que se limitan a ser una exposición del sentimiento hacia la divinidad, debiendo entenderse como ofrendas realizadas en acción de gracias por un favor recibido, que solía consistir en la curación de un miembro enfermo del cuerpo (piernas) o de cualquier otra enfermedad, incluso de alumbramientos sin problemas para madre e hijo, por lo que es posible que la diosa se venerara bajo el título de Juno Lucina, patrona de las parturientas romanas y cuya festividad tenía lugar el día 1 de marzo.
Esta fortaleza, que sirvió como lugar fortificado a la población medieval de Castro el Viejo, era ya conocida por fuentes documentales que nos informan de su existencia, al menos desde la segunda mitad del siglo XIII, y nos indican que continuó habitada y dirigida por alcaides nombrados por el concejo de Córdoba hasta mediados del siglo XVI. En un primer momento, tras la conquista, el castillo, al igual que el propio lugar de Castro el Viejo, perteneció al rey Alfonso X quien lo donó a Fernán Alfonso de Lastres en compensación por los servicios militares prestados durante la conquista, pero poco después pasó al concejo de la ciudad de Córdoba hasta que, a comienzos del siglo XVI quedara deshabitado.
UN PROYECTO DE FUTURO: EL PARQUE ARQUEOLÓGICO
ÚLTIMOS HALLAZGOS
Los últimos hallazgos representan un togado y una figura femenina vestida con túnica y sobre ella un manto, ambos acéfalos y de tamaño algo mayor que el natural.
La ausencia de los pedestales y de las cabezas nos impide saber con exactitud si eran representaciones de la familia imperial o si, por el contrario, podría tratarse de personajes pertenecientes a las élites locales de la ciudad romana de Torreparedones”.
A la espera de avanzar en la excavación, las dos nuevas piezas halladas podrían estar situadas en el pórtico norte de la plaza del foro. Los arqueólogos han documentado también la existencia de cinco basas, varios fustes y bases de los pedestales que servían de apoyo para estatuas que estaban situadas en los intercolumnios.
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