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PROLOGUS BAENENSIS 1

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Juan Alfonso de Baena: ecos de un apellido

Jesús L. Serrano Reyes
I.E.S. «Luis Carrillo de Sotomayor», Baena


HAY DOS ÁMBITOS de estudio referidos al Cancionero de Baena, que siguen necesitando de una investigación ardua y continua: el relativo a la biografía del autor, así como el de la aclaración de numerosos términos que siguen aún sin identificar. Sobre el primero, tenemos los trabajos de Nieto Cumplido;(1) sobre el segundo, las aportaciones de la edición de Brian Dutton y Joaquín González Cuenca.(2)

En el contexto en el que nos encontramos, en el I Congreso Internacional sobre el Cancionero de Baena, con la pregunta "¿Dónde está Baena en el Cancionero?", podríamos referirnos a la persona de su autor o al pueblo del que éste tomó su nombre. La palabra "Baena", al igual que aparece en el anteprólogo del Cancionero, es una palabra clave.

El objetivo de este trabajo se bifurca al pretender arrojar algo de luz sobre los dos ámbitos de estudio mencionados: ¿qué existe en el Cancionero de Baena relativo a esta localidad cordobesa que pueda estar sin desvelar?, y ¿qué se puede aportar sobre la descendencia de Juan Alfonso de Baena? Para responder a estas dos preguntas trataré de demostrar la existencia de algunas referencias toponímicas e históricas de esta localidad en el Cancionero. Por otra parte, me propongo alertar sobre posibles hallazgos de la descendencia del poeta, que puedan servir de punto de partida para nuevas investigaciones.

Siendo, pues, la palabra "Baena" también causante de este encuentro, bueno será que tratemos de comprenderla. La localidad de Baena, según nos transmite Francisco Valverde y Perales (pp. 54-56) era conocida en tiempo de los árabes, en los siglos IX y X, como "Bayena". Así aparece mencionada por historiadores como Aben-Adhari, refiriéndose a la guerra civil protagonizada por el célebre Omar Ben Hafsun. Posiblemente tomado del latín "ballaena", aludiendo al mito de Perseo y al monstruo marino, y a la constelación del hemisferio sur (Bernard Pellequer: pp. 23-24). Si bien, según Antonio Bujalance Frutos (1966), el origen habría que explicarlo acudiendo al nombre de "Castra Vinaria", según unos documentos procedentes de los archivos ducales de Baena, hoy sin encontrar. De "Castra Vinaria" pasaría a "Vineana", y de ahí se entendería la "Baniana" de Ptolomeo, y con los árabes pasaría a "Baiana" o "Baiena".

Sea cual fuere el origen cierto del nombre, según los datos del Centro Español de Heráldica, el apellido "Baena", "este antiguo y muy noble linaje tomó nombre de la ciudad de Baena, de la cual fueron conquistadores sus ascendientes en 1240. Aunque muchos Baena siguieron en esta ciudad, una rama de la familia, quizá la primogénita, pasó a Córdoba, fundó mayorazgo allí, y algunos se apellidaron Ruíz de Baena, Martínez de Baena, Rodríguez de Baena". Con este último apellido de "Rodríguez de Baena" aparece, por ejemplo, un Pedro Rodríguez de Baena en 1431 "Escribano del Rey (Juan II), Notario público en la Corte y todo el reino", según nos cuenta Valverde y Perales (p. 79), quien escribe un mandamiento por orden del Mariscal Diego Fernández de Córdoba para que el pueblo de Baena acepte a su hijo Pedro como Señor de la villa y le paguen "pechos y derechos".

En sus dos artículos sobre el tema, Manuel Nieto Cumplido aporta los únicos datos que existen sobre la vida de Juan Alfonso de Baena y su descendencia, apoyados en documentos históricos y no en fuentes literarias. Conocemos, así, el nombre del padre, de su esposa y de, al menos, dos hijos. Además de estas tres relaciones de parentesco, la aparición de "Francisco de Baena, escrivano del Adelantado Diego de Ribera", como autor de la composición 105, hace suponer que fuera su hermano. Así lo recogen, entre otros, Dutton y González Cuenca (p. 132), y Amador de los Ríos (tomo vi, 138). Si bien no hemos encontrado documentación que avale estos comentarios, sí nos parece oportuno resaltar una característica del lenguaje que usa Francisco de Baena en la composición 105: "Señor, vientre de potrica" (v. 9), dice a Villasandino. En el estudio sobre El habla de Baena, López de Aberasturi et al. (p. 47) mantienen que "los diminutivos -ico y -ete, vinculados en Andalucía con las zonas que presentan influencia aragonesa [y que] encuentran en Baena escaso arraigo", hemos de significar el uso de este mismo diminutivo recogido en la Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (p. 717) en 1480: "los pellejeros e agujeteros compravan así los unos como los otros pellejos e cabricas, [...] cabriticas ...", por lo que si bien no pueda parecer concluyente ni determinante, sí nos aparece concordante con el habla reflejada por el escribano Francisco de Baena y el del escribano del concejo Diego Pérez.

Y en la obra que acabamos de citar, Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena, aparecen abundantemente los ecos del apellido Baena, uno de los que figura con más ocurrencias, sin duda alguna, durante los siglos XV y XVI. En esta relación, que aparece más adelante, muestro las apariciones más importantes.

De aquí se puede deducir que los portadores del apellido Baena ocupaban puestos de responsabilidad en la localidad. Sin embargo, no podemos afirmar taxativamente que alguno de ellos tuviera parentesco directo con Juan Alfonso de Baena, aunque se pueda suponer, al igual que se supone que Francisco de Baena era hermano de Juan Alfonso.

Durante el siglo XVI podemos encontrar el apellido Baena, entre otros lugares, en Sevilla, donde, según Adolfo de Castro, Isabel Baena, siguiendo las palabras de la relación oficial del Tribunal de la Inquisición de Sevilla, fue una dama "ilustre" y "mujer honesta", que fue quemada viva en la hoguera en 1559. También en Sevilla encontramos el caso de la obra que el Cabildo autorizó a Francisco de Baena "a construir el retablo de la Natividad de la Catedral de Sevilla en 1552, junto a la puerta de San Miguel, con una curiosa inscripción sobre la autoría que reza así: 'Tunc Discebat Luisius Vargas'".(3)

Cristobal de Villalón, quien firmara con el seudónimo de "Cristóforo Gnofoso", escribió en 1553 la obra El Crotalón, donde aparece un "gentil hombre de casa que era su amo, que se llamaba Françisco de Baena, que iba por capitán!", a "emprender la conquista de Orán en África" (pp. 214-15).

Pero sin duda, lo que parece más llamativo en mi búsqueda de la descendencia de Juan Alfonso de Baena está relacionado con Cataluña. Por casualidad encontré que Sanpere y Miquel, en su obra Los Cuatrocentistas Catalanes. Historia de la pintura en Cataluña en el siglo XV, dedica un capítulo a "Los Cordobeses en la Escuela Catalana. Juan Alfonso de Baena" (pp. 66-83). Sanpere recoge en su libro el apunte encontrado por el Padre Villanueva, que dice refiriéndose a la Iglesia de San Cugat: "en las paredes colaterales había antes unos cuadros con la historia del Santo Martir, que hoy están en el archivo: hallo en una nota que los pintó un maestro Alfonso en 1473 por el precio de 900 florines" (tomo xix, p. 23). Este hallazgo, junto al de la existencia de un Jaime Alfonso, maestro de casas, picapedrero, escultor y arquitecto, quien en 1468 recibe del Prior del Monasterio de San Jerónimo de Vall de Hebrón un documento para la construcción y labra de un claustro en dicho monasterio (fotocopia del cual tenemos en nuestro poder del Archivo de Protocolos Notariales de Barcelona),(4) y ejecutando obras en el Monasterio de San Jerónimo de Belén, lo relaciona con Alfonso de Bayena, cuyos servicios son contratados por el gremio de tejedores de lino en 1494 para construir un osario en la Iglesia de Nuestra Señora de la Merced de Barcelona, llevan a Sanpere a decir sin rigor científico: "¿No se llaman los dos maestros Alfonso? Que Alfonso es el apellido no puede cabernos duda: el de Baena no es sino designación de lugar, de procedencia, de origen" (p. 73). De tal manera que Sanpere considera que Alfonso de Bayena es el autor del famoso e importante cuadro, "Martirio de San Cugat" (Museo Nacional de Arte de Cataluña) y de otro llamado "El Santo Guerrero", ambas obras de arte únicas. Sin embargo, en 1941 J. Anaud y F.P. Verrié, en un artículo titulado "El retablo del Altar mayor del Monasterio de San Cugat del Vallés y su historia", identifican al autor de la tabla del Monasterio de San Cugat como Aine Bru, pintor alemán, quien había contratado la pintura del retablo del altar mayor de San Cugat antes del mes de octubre de 1502, constando que lo realizó entre 1504 y 1507, recibiendo el último pago el 21 de agosto de 1507. Así nos lo confirmó el profesor Antoni José Pitarch, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Barcelona. Desde 1906 a 1941 se había mantenido que Alfonso de Bayena era el autor de estos dos importantes cuadros. ¿Resonancias vanas? Sobre este asunto, en mi humilde opinión, pueden arrojarse numerosas dudas, que apunto por si algún audaz e interesado especialista en arte quiere tomarlas.

Primero: el recibo que encontró el Padre Villanueva tiene, como reconocen Anaud y Verrié otra fuente. Ellos citan estas dos:

a) Abaciolo "Catalogus sive series Abbvatum Monasteri Sancti Cucuphatis Vallensis", Archivo Diocesano, folio 112v. Que dice: "Anno 1473, octava junii, Clavarii Thecae comuni Monasterii egerunt cum domino Alfonso pictore, ut depingeret Altare majus s. Cucuphati; pretio 900 florerorum, qui valent 495 11".

b) Archivo de la Corona de Aragón. Monacales (Benedictinos) legajos grandes, nº 45, pliego suelto fol. 21), que dice: "Hoc tempore (1473-1479) fuit depictum tabulatum Altaris Majoris Sancti Cucuphatis Ecclesiae Monasterii ab Alfonso pictore/cum adminastratores teche comunis Monasterii persolvere promiterunt 900 florenos; id est 495 11, s., octava junii anno 1473".

Que concuerde el año y toda la demás información en tres fuentes diferentes, la que usan Anaud y Verrié y la de Villanueva (desconocida) es muy significativo. Más lo es que los mismos autores digan en el mismo artículo que "las palabras 'fuit depictum' son una afirmación gratuita, paráfrasis poco afortunada de un texto como el del Archivo Diocesano. La redacción es incoherente" (p. 32, n. 2). Es extraño de entender el por qué estos autores consideran gratuitas las palabras "fuit depictum" (fue pintado). En cualquier caso, Anaud y Verrié entienden que "ningún documento nos habla de la realización de este contrato, pero de otros posteriores (los que encuentran relativos a Aine Bru) se desprende que no tuvo efectividad" y "el caso de una obra contratada, pero no realizada, no es extraño en la historia de nuestra pintura" (p. 33, n. 6). Es posible, y como me comunicó el Profesor Pitarch y la Directora del Museo Nacional de Arte de Cataluña, nadie hoy en día considera a Alfonso de Bayena autor de los cuadros citados. Pudo tratarse de otro cuadro el pintado por Alfonso de Bayena, tal y como sugiere Folch i Torres (pp. 18-19), quien, basándose en datos hagiográficos, apunta en un artículo que no es lo mismo degollación que decapitación, y que San Medí fue degollado, mientras que San Cugat fue decapitado. Recordemos que el Padre Villanueva indica que en la nota que encuentra Alfonso aparece como autor de "unos cuadros con la historia del Santo Mártir", que bien pudieran no ser los que conocemos hoy, tal y como apuntan los mismos Anaud y Verrié (p. 37), al indicar que una serie de cuadros pintados al óleo "según el Monje Alemany desaparecieron en el saqueo e incendio del Monasterio en 1835".

Sin entrar en más explicaciones, sí nos parece clara la existencia de Alfonso de Bayena, que trabajaría en Cataluña, y más concretamente en Barcelona, como apunta un prestigioso erudito en el tema como es C. R. Post: "The monastery of Vall de Hebrón received at this time an accretion of a country house (converted to religious use) though its donation by its possesor, a Pedro de Tous, who belonged to a Catalan family resident at Seville and therefore might reasonably be supposed to have employed an Andalusian architect for the remodelling" (pp. 81-102). También sabemos de la existencia de un "maestro, pintor retablero cuatrocentista, mencionado comúnmente como 'Maestro Alfonso': pintor cordobés al servicio de Pedro IV, condestable de Portugal entre 1465 y 1466, ninguna de cuyas obras se han conservado hasta hoy. En los documentos se le llama indistintamente 'de Córdoba' y 'Castelano'".(5)

La existencia de Alfonso de Bayena en Barcelona, nos parece fuera de toda duda, y así aparece en un documento de 1494 transcrito por Puiggari (p. 295),(6) y bien pudiera tratarse del hijo de Juan Alfonso de Baena, de quien Nieto Cumplido dice que "podemos seguir desde el año 1468 hasta 1478" (1982, p. 42). Y en relación a este mismo hijo podemos confirmar la existencia de un "Alfonso de Vaena escribano del Cabildo" de Baena el 24 de mayo de 1489 y el 29 de abril de 1490, según consta en las Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (pp. 632-33).(7)

Y para volver desde la pintura al Cancionero de Baena, hagámoslo desde el tema mencionado con las palabras que le dirige Ferrand Manuel a Juan Alfonso: "Señor Juan Alfonso, pintor de taurique" (362, v.9). No entramos en la tentación de asociar esta cita con lo expuesto anteriormente, porque nos quedamos en el valor y uso de burla satírica, indicando que escribe composiciones fáciles, de adorno, como el ataurique, adorno imitando hojas vegetales hecho con yeso por los árabes.

Este mismo tono satírico-burlesco, propio de justas poéticas, de preguntas y recuestas, lo vemos repetidas veces usado con el mismo tópico contra Juan Alfonso: el de las berenjenas, producto típico de la alimentación judía. Así Juan García en la composición 384: "pues tendes / los ojos de berengena" (vv. 4-5). Y en una respuesta (418) del Mariscal Íñigo de Estúñiga le dice también: "corrido por fuerça a berengenadas" (v. 3). Pero la alusión a las berenjenas que más nos interesa para nuestro propósito de relacionar a Juan Alfonso con Baena es la composición 424 de Diego de Estúñiga, hijo del Mariscal, citado anteriormente, quien alude claramente a los orígenes de Juan Alfonso:

Si vos fallaste la vena
del dezir e razonar,
yo tengo muy grant pesar
di se falló en Baena;
dígolo por non usar
en vuestra tierra trobar,
que más curan de sembrar
mucha buena berenjena,
el qual han por buen manjar. (424, vv. 1-9)

También podemos indicar que existen referencias a las berenjenas en las Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (p. 157). Así mismo, aparece otro producto relacionado con la asociación de Juan Alfonso y el pueblo de Baena, que también aparece en la citadas Ordenazas (p. 582), y que Juan Alfonso menciona en una composición del Cancionero de Gallardo:(8)

Yo leí dentro de Baena,
do aprendí hacer borrones
y comer alcaparrones
muchas veces sobre cena. (vv. 163-66)

Son éstas resonancias claras del apellido Baena, referidas a Baena como pueblo. Existen otras, de entre las cuales destacamos la que ofrece el propio Juan Alfonso cuando, tras aconsejarle al Condestable don Álvaro de Luna lo que debe hacer cuando está enfermo, termina diciendo: "que se vos miembre de mí, el de Baena" (453, v. 52); es decir, que os acordéis de mí, el de Baena. Y esta misma autoconsciencia de ello es lo que conduciría a que este judío converso trocara su nombre judío por el de Baena. Así indica Amador de los Ríos que "al recibir las aguas de la regeneración, trocaban los nombres de la ley mosaica" (tomo vi, p. 138).

Existen ecos, quizás menos nítidos y, por tanto, de más difícil identificación, que tienen su fuente de resonancia en Baena, en su historia y/o en su toponimia. Podemos leer como en una retahíla de preguntas y respuestas entre Juan Alfonso y Juan de Guzmán, Juan Alfonso se defiende vanagloriándose de su posición y de sus relaciones:

Señor excelente, conmigo me trayo
armas gentiles de las de Milán,
e mis sobrevistas de buen zarzaan,
que non me la dio don Çagel Çidayo (405, vv. 1-4)

¿Quién es ese "señor excelente"? Consideramos que se trata de los Fernández de Córdoba, en concreto de Pedro o de su padre Diego, ambos con el título de "Señor del Estado de Baena". Así aparece en un documento de 1 de enero de 1427, que incluye Francisco Valverde y Perales en el apéndice 9 de su Historia de la Villa de Baena (pp. 465-71). En 1562 vemos, según las Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena, cómo era "Gonzalo Fernández de Córdova duque de Sesa, conde de Cabra, señor de la Casa de Vaena gobernador en el estado de Milán" (p. 106).

Otra referencia histórica relacionada con la ciudad de Baena la encontramos en la composición 299, un "dezir que fizo e ordenó el dicho Ruy Páez de Ribera al Rey nuestro señor, quando desbarataron y vencieron a los moros del rey de Granada Rodrígo de Narbáez, alcaide de Antequera, y el comendador de Osuna e Pero Vanegas e otros":

Señor Rey, Pero Venegas,
el gentil comendador,
cavalgó muy sin pavor
faza el río de las Yeguas;
dixo: "Fecho han entregas
los moros por su manzilla.
¡Biva el Rey de Castilla
e los nietos de don Egas!" (299, vv. 33-40)

En las Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena encontramos que el 9 de mayo de 1502 se produce un hermanamiento entre Luque y Baena, firmado por don Egas, y por su hijo Pero Venegas, Alcalde Mayor de Córdoba, que estuvo presente: "E testigos de yuso escriptos se notificó esta escriptura, capitulación al señor Egas Venegas siendo presente el señor pero venegas su hijo..." (p. 404). También en este hecho encontramos el apellido Baena implicado: así el alcalde ordinario de Luque es Bartolomé Fernández de Baena (pp. 386-404) y testigo de la firma del hermanamiento Alfonso de Baena (pp. 403-04).

Además de estas referencias históricas en las que se ve implicado el apellido Baena, encontramos algunas palabras que aparecen hasta el momento sin identificar en la última edición de Dutton y González Cuenca. Así ocurre con la palabra "coscojas" que utiliza Juan Alfonso en la composición 161, cuando responde por encargo de Sancho Rojas, Arzobispo de Toledo, a Villasandino. Villasandino se dirige al Obispo quejándose porque "non fazía mercet" así:

Alto árbol bien raigado,
con fruto, flores e fojas,
señor don Sancho Rojas, (160, vv. 55-57)
Y Juan Alfonso responde diciendo, entre otras cosas:

Finalmente he bien notado
lo pedido en vuestras fojas:
de dineros o coscojas
vos seredes bien librado (161, vv. 55-58)

La composición de Villasandino contiene ocho estrofas que son contestadas una por una por Juan Alfonso, contenido por contenido, de ahí que los versos que hemos citado se correspondan con el mismo número y con el mismo contenido. Dutton y González Cuenca aclaran la palabra "coscojas" como "¿vales, papeletas"? Nosotros pensamos que se trata del nombre que reciben las encinas pequeñas y las hojas de las mismas que son espinosas. De ahí el contexto de "árbol" y "fojas"; y la burla se entiende por el sentido de recibir dinero u hojas espinosas ante la petición de Villasandino al Arzobispo. Nuestra fuente, una vez más, son las Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (p. 397).

Finalmente, trataré de dar explicación a algunos topónimos que aparecen en el Cancionero de Baena, aún sin identificar, y que deben su aclaración a la historia de Baena, de la que fue también protagonista el antólogo Juan Alfonso de Baena.

En la composición 385 aparece una palabra, "Carchena", que, aunque identificada, aparece en la edición de Dutton y González Cuenca (p. 655) aclarada con la disyuntiva "(Córdoba o Sevilla)". Los Montes de Carchena se citan en numerosas ocasiones (pp. 449, 451, 454, 471, 473, 474, 484, etc...) en las Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena. El arroyo Carchena tiene su origen en el Puerto Puntal junto a Doña Mencia, pasa por Nueva Carteya, Castro, Espejo, Montemayor, Córdoba, después de un curso de unos 15 Kms. Desemboca en el río Guadajoz. Pero, ya nos advierte Valverde y Perales que "el historiador de los Reyes moros de Granada Alabar Alcoday de Valencia, traducido por Conde en su historia de la dominación árabe en España, refiere que en el año de 1242 ganaron los critianos a Carchena, lugar que no sabemos dónde estaba, aunque es de presumir que estuviera en el monte Horquera, no lejos del arroyo Carchena" (1982, p. 62).

En la composición 386, en la "duplicación de Juan García contra Juan Alfonso", se le llama a éste "El gran príncipe de Atena / en Baena". La explicación bien pudiera ser la de la identificación de Atena con "Atenas", pero también, si seguimos a Valverde y Perales, podría tratarse de "Ategua", antiguo nombre del Cerro de la Antigua (Baena-Castro del Río); "en el dicho cerro debió fundarse Baena" en el tiempo en que se libró la batalla de Munda entre César y Pompeyo (1982, pp. 2-3).

Una de las composiciones sobre la que, quizás, más luz pueda arrojarse desde el conocimiento de la historia de Baena es la 383 (vv. 21-30), que recogemos aquí, con texto y notas, tal y como aparece en la edición de Dutton/González Cuenca:
 
Los señores de Lerena Llerena (Badajoz)
e Lucena (Córdoba)
os faran muchas mercedes,
non dudedes MS dudes
si metéis en socarrena cueva, escondrijo (¿topónimo?)
mi vallena e ataçena, sic, ??, ?? c.f. 425 v13
en la malena del almena sic, ??
vos me dades sin tomar
nin furtar
del cantar de çegaluena sic, ?? (o ¿topónimo?)

El enigma que encierran las palabras "vallena", "ataçena", "malena" y "çegaluena" no ha sido aún resuelto. La palabra "vallena" aquí se refiere no a un animal como en la composición 425, v. 64 cuando dice "El que de la gran vallena / a Jonás quiso librar", sino al pueblo de Baena, tal como ya hemos mencionado al comienzo de nuestra intervención al citar nuestra fuente la Historia de la Villa de Baena de Valverde y Perales en sus páginas 54, 55, y 56.

La palabra "ataçena" considero que quiere significar la actual "alacena", pero con el significado que en el siglo XV pudo tener esta palabra, que se deriva del árabe "hazena": recámara o librería.(9)

La palabra "malena" no requiere para cualquier baenense ninguna explicación, pues todos conocen cual es el barrio de la Malena. Este nombre se deriva de la antigua parroquia existente en tiempos de Juan Alfonso con el nombre de Parroquia de la Magdalena. Y aquí hemos de volver al apellido "Baena", tantas veces contenido en las Ordenanzas de la Antigua Villa de Baena. Parece haber estado la familia de Juan Alfonso de Baena vinculada a la Parroquia de la Magdalena y su barrio, que él menciona en esta composición. Así aparece el 3 de agosto de 1472 (p. 160) Joan Alfonso como "jurado de la magdalena"; también el 16 de abril de 1478 (p. 281), el 20 de marzo de 1480 (p. 779), el 12 de agosto de 1484 (p. 682), el 8 de febrero de 1485 (p. 683), apareciendo ya en 1493 otra persona como jurado de la Parroquia de la Magdalena. No consideramos que sea casualidad esta conjugación del dato literario y el dato histórico.

La palabra "almena" se refiere a la parte saliente de las murallas, en este caso del castillo. La palabra "çegaluena" es un adjetivo referido a los segalaunos, pueblo de las Galias, en Provenza. Esta región es el lugar de nacimiento de la poesía provenzal que influiría en Europa, en España y en bastantes poetas recogidos en el Cancionero. Juan Alfonso modifica las vocales finales por conveniencia para la rima. La palabra "socarrena", que aparece también con la duda de que sea una cueva, queda confirmada como tal, pues está en relación con las casas-cueva al modo del Sacromonte granadino que existían en el barrio baenense de la "malena", como queda documentado en las Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (pp. 730-31), que en 1532 se mandan "cerrallas" pues "por las muchas cuevas que ay en las calles principales desta villa en las collaciones de Sant Salvador e la Magdalena, se hunden muchas casas por razón de las muchas bestias que pasan por encima" (p. 730).

Desvelados estos significados, podemos entender mejor lo que Juan Alfonso le está diciendo a Juan García: que los señores de Llerena y de Lucena (sus enemigos) le agradecerían muchísimo si él metiera en una cueva a su Baena y su librería (su saber poético y su erudición), en el barrio de la Magdalena, desde la almena, le daría, pero no le robaría, el cantar de los cegalaunos, es decir, la tendencia galaico-provenzal que Juan Alfonso defiende en oposición a la tendencia alegórico-dantesca de los poetas más modernos incluidos en el Cancionero. La idea es que sus enemigos le agradecerían que escondiera, acallara su erudición que, como el mismo Juan Alfonso reconoce "yo leí dentro de Baena / do aprendí fazer borrones" (+586, vv. 163-64). Pero no sólo aprendió a "fazer borrones", sino que adquirió una erudición envidiable, como lo refleja en la composición +586 con una enumeración larguísima (vv. 167-290) de libros que había leído.

Esperamos haber contribuido a esclarecer algunos términos que permanecían sin identificar en el Cancionero de Baena y a iniciar un nuevo camino en la investigación sobre la descendencia de Juan Alfonso de Baena. Y acabamos con las palabras de Francisco Cantera Burgos, con las cuales nos identificamos, indicando que, aunque ya se ha andado algo el camino, "todavía restan, a nuestro juicio, un buen cúmulo de casos que requieren nuevos esfuerzos" (p. 75).

EJEMPLOS DEL APELLIDO "BAENA" EN LAS
ANTIGUAS ORDENANZAS DE LA VILLA DE BAENA(10)
 FECHA NOMBRE
OCUPACIÓN
PÁGINA
3-8-1472
Joan Alfonso
Jurado de la Magdalena
160
16-4-1478
Joan Alfonso
Jurado de la Magdalena
281
3-3-1480
Joan Alfonso
Jurado de la Magdalena
 629
20-3-1480 Joan Alfonso
Jurado de la Magdalena
779
12-8-1484
Joan Alfonso
Jurado de la Magdalena
682
8-2-1485 Joan Alfonso
Jurado de la Magdalena
 683
24-5-1489 Alfonso de Baena Escribano del Cabildo 632
29-4-1490
Alfonso de Baena Escribano del Cabildo 633
23-12-1492
Juan de Baena Camarero
488
21-1-1497
Rodrigo de Baena
Contador del Conde
149
9-5-1502 Bartolomé Fernández de Baena
Alcalde de Luque
386
9-5-1502
Alfonso de Baena
Testigo del hermanamiento Baena-Luque
404
24-6-1504
Rodrigo de Baena
Contador del Conde
309
16-4-1514
Joan Pérez de Baena
Regidor
695
9-5-1518
Joan Pérez de Baena
Regidor
 93
23-8-1521
Joan Pérez de Baena
Regidor
 220
9-4-1525
Fernando de Baena
  515
11-9-1526
Joan Pérez de Baena
Regidor
 694
2-10-1526
Joan Pérez de Baena
Regidor
 685
17-3-1527
Joan Pérez de Baena
Regidor  681
23-8-1527
Joan Pérez de Baena
Regidor  746
22-3-1527
Diego de Baena
Bachiller
703
26-5-1528
Joan Pérez de Baena
Regidor  796
7-3-1529
Juan de Baena
Escribano público
 339
19-4-1532
Joan Pérez de Baena
Regidor
 730
14-4-1534
Joan Pérez de Baena
Regidor
 178
29-5-1534
Joan Pérez de Baena
Alférez
 673
22-1-1535
Joan Pérez de Baena
Regidor
 151
12-2-1538
Joan Pérez Baena
Regidor
758
22-8-1539
Diego de Baena
Jurado
274
11-3-1539
Diego de Baena
Regidor
 234
28-8-1540
Diego de Baena
Procurador Mayor del Consejo de la villa
 153
28-8-1540
Fernando de Baena
Testigo de pregón
 155

Resumen de personas con apellido Baena:

  • Diego de Baena
  • Joan Pérez de Baena
  • Fernando de Baena
  • Joan (11)
  • Juan de Baena
  • Bartolomé Fernández de Baena
  • Rodrigo de Baena
  • Alfonso de Baena

Bibliografía

Ainaud, Josep M., y Verrié, F. P. El retablo del altar mayor del Monasterio de San Cugat del Vallés y su historia". ABMAB, ii, 1 (1941), 31-51.

Amador de los Ríos, José. Historia crítica de la literatura española [1861-1865]. 7 vols. Ed. facsímil. Madrid: Gredos, 1969.

Antiguas ordenanzas de la Villa de Baena. Ed. de Francisco Valverde y Perales. Baena: Ayuntamiento, 1998.
Bujalance Frutos, Antonio. "El nombre de Baena". Tambor, 50 (1966).

Cantera Burgos, Francisco. "El Cancionero de Baena: judíos y conversos en él". Sefarad, 27 (1967), 71-111.

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Notas

1. Manuel Nieto Cumplido, "Aportación histórica al Cancionero de Baena", y "Juan Alfonso de Baena y su Cancionero: Nueva aportación histórica".

2. Cancionero de Juan Alfonso de Baena (Madrid: Visor Libros, 1993), de donde proceden todas las referencias, que vienen indicadas con el número de poema y versos citados.

3. Historia del Arte de Andalucía. Arte del Renacimiento, p. 295.

4. AHPB, Esteve Mir, Manuale Trigesimun polmun contratum comune, 1467-1468, fol. 965 (29-i-1468). AHPB, Antons Vinyes, lxiiii liber sive copibrevium comune, 1467-1469, s.f. (15-x-1470) y (1-iv-1471). AHPB, Anons Vinyes, Quinquegesimum manuale comune, 1469-1471, s.f. (15-x-1470), y (2-iv-1471).

5. Sobre este "Maestro Alfonso" puede consultarse: A. L. Mayer, "En torno al maestro Alfonso y a Bartolomé"; J.E. Martínez Ferrando; "Pere de Portugal, rei dels catalans"; Rafael Ramírez de Arellano y Díaz de Morales, Diccionario de artistas de la provincia de Córdoba, tomo cvii, pp. 233, 287; J.F. Rafols, Diccionario bibliográfico de artistas de Cataluña, tomo i, pp. 20-21; Juan Sutá Viñas, p. 159.

6. "De 1494 tenemos un ajuste pasado entre Alfonso de Bayena (Baena?) y el gremio de los tejedores de lino, para la obra de un osario en la iglesia de Ntra. Sra. de la Merced, donde se lee entre otras cosas, que el osario ó carner se abriría delante de la capilla de Ntra. Sra. de los Ángeles, abogada del gremio, hecho de 4 losas nuevas, de seis palmos de largo y de once ancho en conjunto, debiendo llevar esculpidas (picades) dos señales del oficio 'la aguila e les taules, e 2 tovalloles una a cascuna banda del senyal, e en los caminalls, qui hagen un palm dample', la siguiente inscripción: 'Aquest es lo carner de la Cofraria de la Verge Maria dels Angels, dels teixidors de drap de lí, lo qual fou fet a 10 de juny any de m.ccc.lxxxx. iii'. Los administradores sufragarían la piedra, y el artífice concluiría su obra, limpiada y bien nivelada la tumba, por precio de 9 libras barcelonesas".

7. Hemos de hacer referencia aquí a la época tan difícil para los judíos, a lo que sucedía en las aljamas, especialmente en 1491 en Sevilla, donde perecieron muchos de ellos. También hemos de significar el ocultamiento y cambio de nombres, así como el trasiego de estos artistas que, como el famoso pintor cordobés Bartolomé Bermejo, se llamaba Bartolomé de Cárdenas (ver Mayer, p. 36), casualmente como la familia de la mujer de Juan Alfonso, como nos confirma Nieto Cumplido (1982, p. 39).

8. Cancionero de Gallardo, fol. 34r, o en la edición de Dutton y González Cuenca (p. 743) en el Suplemento + 586, vv. 163-66.

9. Joan Corominas, Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana, s.v.

10. Extraídas de la edición de Francisco Valverde y Perales.

11. He incluido este nombre, a pesar de no tener la palabra "Baena" por su similitud con el nombre del autor del Cancionero de Baena.
 

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